martes, 19 de mayo de 2026

PINTURA SEVILLANA : MODA FEMENINA EN EL SIGLO XIX

 

María, la guapa ( modelo de Sorolla) 







Malvaloca ( José García Ramos) 



Malvaloca ( José García Ramos)  [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle] 


Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) 



Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel)  [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle] 



Reina Isabel II ( Vicente López) 



Reina Isabel II ( Vicente López)  [detalle]

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle]

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 


LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 22: MODA FEMENINA EN EL SIGLO XIX MUSEO DE BELLAS ARTES

Moda femenina siglo XIX tiempos convulsos de este siglo crisis política,  demográfica,  tras desastre de Trafalgar , había que ir contra los ingleses, se asume la moda francesa,  se hace un tratado con los franceses tratado de Fontainebleau,  rutas comerciales obstruidas y Portugal se resiste,  se acuerda que Francia se quedaría con el norte de Portugal y España con el sur;  Francia entró con sus tropas y hubo una invasión,  Fernando VII estaba de acuerdo,  el pueblo se opuso al invasor desde 1808 a 1814 Fernando VII desarrolló política absolutista,  hasta su cuarta esposa no tuvo descendencia, la anterior esposa iba a baños termales y Fernando VII tenía macrosomía: un desarrollo muy exagerado del miembro viril;  Isabel y las princesas y María Luisa Fernanda duquesa de Orleans;  Isabel tiene 3 años cuando muere Fernando VII,  asume la regencia su madre María Cristina,  retrato oval se pone de moda en la burguesía, se hace habitual en el XIX  estos retratos intentan mostrar la personalidad de Isabel II,  pero también está idealizado,  se buscaba dar serenidad y tranquilidad,  brazos abiertos (lenguaje no verbal) se transmite poder,  columnas y justicia,  se refuerza el poder de la monarquía;  Isabel II  (1843) Vicente López , Isabel II admiraba los encajes y mantilla de blonda (chantilly) terminado en ondas de castañuelas,  ropa de blanco, ropa para indicar pureza,  regencia de su madre de 1833 a 1840,  su madre se enamoró de un capitán de la Guardia,  tendría 8 hijos,  la reina se casa a la vez que su hermana, Isabel II estuvo  sin atención,  en este retrato tenía 20 años,  la regente se exilia asume el gobierno Espartero que tampoco es querido, Espartero se va a Francia con las arcas del Estado;  Fernando II derogó la ley sálica (no podían reinar las mujeres);  Carlos María reclama la corona,  las guerras carlistas,  deuda pública muy alta 12000 millones de reales se trató de resolver con la desamortización,  los bienes los compraron los ricos;  la reina se casa a los 16 años a la vez que la hermana con Francisco de Asis a Isabel II le asignaron Francisco de Asís hijo del Infante, hermano de Fernando VII,  la hermana se casa con el duque de Orleans,  Isabel II dijo que “con Paquita no,  antes se metía a monja” ; Fco de Asis  tenía problemas en la uretra,  tenía que orinar a la mitad del conducto y había una coplilla “Paquito Natillas, es de pasta flora, y mea en cuclillas, como las señoras”;  la reina se enamora de un general;  el marido Francisco de Asis tenía compañero fijo,  la pareja real tuvo 12 hijos y murieron 6 de ellos, Alfonso XII  se decía que era hijo de un Puigmoltó y a la otra hija le llamaban la Araneja ; en 1868 Isabel II se exilia en París,  allí fallece, no tenía cultura pero era dicharachera , la reina castiza;  Benito Pérez Galdós dice la reina de los tristes destinos;  peinado en el siglo XVIII cambió, en el reinado se abandona las pelucas y se usaban el pelo “en bandos” (raya en medio)  la moda femenina viene de Francia y sus modelos y revistas en el XIX se puso de moda la extrema delgadez escote y hombros a la vista descubiertos,  traje de corte y traje de paseo,  La cantidad de ropa interior calzoncillos, encima unos pantalones de volantes,( no podrían enseñar los tobillos)  y enaguas para abultar la falda y empiezan a usar el miriñaque,  unido al corsé que causaba muchos problemas,  en estos momentos la mujer era víctima de la moda;  el cura Merino intentó matar a la reina con un estilete se quedó entre 2 ballestas del corsé y como se salvó la reina regaló el vestido a la Virgen de Atocha;  traje de volantes , bertas son encajes que vienen de la camisa,  mangas tapaban los eczemas de la piel,  también tenía  herpes (heredado de María Luisa de Parma)  JOYAS las mujeres se miden por su posición y por las joyas,  el inventario de las joyas de Isabel II era inmenso,  muchos gastos continuos,  una pieza por mes a veces 2 o 3 piezas por semana; de gusto dionisíaco,  placeres mundanos;  CETRO con empuñadura de cristal de roca;  CORONA tubular siempre apoyada en un cojín,  solo para la designación o funerales,  en España los monarcas no se coronan, no tiene pedrerías,  es una corona de laurel,  globo terráqueo y cruz por dignidad;  BANDA orden de María Luisa,  creada por Carlos IV para Luisa de Parma,  solo para las mujeres, las reinas son gobernadoras de la orden,  cruz colgante con lágrima;  DIADEMA , PRESILLA ; SATURNINA MOZO VILLANUEVA (Antonio María de Esquivel)  donación de Andrés de Sivanes ; corpiño de terciopelo y falda de tafetán,  la señora tendría su modista en casa,  antes era la señora Carriquiri , (venía escrito así por detrás) era la mujer de un empresario navarro; tiene dos hijos muertos muy jóvenes ( solo 25% sobrevivía);  como quiere demostrar luto lleva una pulsera trenzada del pelo de su hija fallecida,  culto al pelo se le cortaba a los muertos y se guardaba en escalpelo;  Victoria Eugenia tenía muchos de ellos de su marido; las coronas mortuorias se guardaban y se les introducía el pelo y se guardaba de un fallecido a otro,  también se fotografiaba a las fallecidos y se colgaban sus fotografías;  culto al pelo empezó en el Renacimiento había toda una artesanía para conseguir estas piezas de pulseras de luto;  la mujer era depositario del luto pero el hombre no,  tenía que irse a los negocios,  solo un brazalete en el brazo había un decálogo hijo o padre 2 años de luto (mujer encerrada en casa),  abuelos (6  meses de luto) y solo podían pasear por el paseo de Catalina de Ribera que se llamaba el Paseo del Luto,  aquí aparece la cosmética ya no solo la piel blanca (como usaban arsénico,  temblaban)  también se depilaban con talio que era venenoso;  también tuberculosis era signo del encanto femenino,  el 25% de las muertes tuberculosa es el modelo por blanca y delgada;  peinado “en bandos” guedejas caídas de tirabuzones,  el moño arriba era de gala,  peinado a la jirafa;  berta de tisú,  solución velazquiana (de fondo neutro) ;  pañuelo con iniciales se entregaba al preferido;  bañeras solo se lavaban las axilas y los bajos,  muselina con colonia,  solo baño una vez al mes,  pero sin lavar; PINTURA CASTIZA ; MALVALOCA (1912)  José García Ramos Rosita muy desenfadada y desenvuelta, con mucho historial de hombres,  se enamoró de un amigo de su amante,  los Quintero la describieron sin puritanismo;  José García Ramos fue ayudado por Jiménez Aranda que lo mantuvo en Roma;  García Ramos se viene a Sevilla y monta taller,  García Ramos era un gran virtuoso, se observa en el mantón y la parra,  fue su último cuadro y los Quinteros lo compraron por el doble de su importe;  la viuda se quedó sin recursos ya que su hijo vendió todos los cuadros;  mantón de Manila de la colonia filipina con cajas que venían de  nacar ; el taller de García Ramos estaba en la Casa de los Artistas,  lo hereda Groso;  SEVILLANA EN SU PATIO ( 1918)  de Diego López peinado con peinecillos, peinetas y peinas, de carey para las mujeres que bailaban,  vestido de faralaes, gran gama muy variada de tonos blancos,  en Sevilla el traje dos volantes,  en Córdoba 3 volantes y en Málaga un volante;  abanico inicia el siglo VII se fijó en las alas del murciélago,  lenguaje de abanico (se mantenía prohibido hablar con los hombres)  abanico y la cara tapada era olvidar, la fábrica de galletas hubo un álbum del lenguaje del abanico;  abanico caído ganas de romance;  MARÍA LA GUAPA fue costurera en la modelo de Sorolla, canon de mujer avanzada

 

FICHA ATRIUM

 

EL TRAJE FEMENINO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX Con la sola excepción de los trajes regionales, no puede decirse que exista una indumentaria femenina específicamente española en el XIX. Según avanza la centuria, la moda se ajusta cada vez más al dictado parisino, cuya prensa especializada tiene distribución internacional. Entre 1830 y 1914, una mujer vestía tanta o más ropa interior que exterior. La propia silueta –anormalmente estrecha la cintura y amplia la falda– delata la presencia de infraestructuras bajo el vestido. Sobre todo, ésta es la época en la que se recupera el corsé. La instalación de fábricas permitió elaborarlo con muchas variantes, pero en términos generales de evolución nos basta con saber que el corsé a partir del segundo tercio de siglo, abarcaba desde los sobacos hasta la cadera, para después recortarse por el extremo y permitir el crecimiento de la falda. Bajo ésta encontraríamos un ingente vestuario: calzoncillos, pantalones de volantes, zagalejos y miriñaques. Este conjunto de armazones y andamios, más que el corte de los trajes, explican la forma del vestido y acotan su moda entre 1825 y 1870. Ya entonces las mujeres preferían inmortalizarse ataviadas con sus galas más espléndidas, las que utilizaban para ocasiones sociales, denominadas “trajes de sociedad” o “de baile”. El traje de baile equivale al ideal femenino romántico, porque en ninguna otra ocasión la mujer se acicalaba con mayor esmero. Son las reuniones sociales el lugar donde cumple su papel en la vida: cazar un buen marido. Las revistas de moda hablan de mujeres de dos edades: la joven casadera y la señora. El Correo de la Moda recomienda para la primera tonos claros y tejidos livianos, y para la segunda, géneros de mayor cuerpo y tonos brillantes. Esta cita nos permite acercarnos aún más al ideal femenino que persigue el traje al sugerir que las jóvenes se vistan como hadas y ninfas. Este ideal romántico procede del teatro y muy especialmente de la ópera y el ballet. Este tipo de vestido, compuesto por un corpiño vuelto en forma de Berta (volante del escote) y amplia falda de materiales esponjosos y traslúcidos, se confirmó como el traje romántico hasta después de 1865. La joven debía asemejarse a una ninfa, ligera, grácil, etérea, vulnerable. Dentro del adorno personal, la joyería se convierte en elemento parlante. Las mujeres lucen joyas de uso eminentemente ornamental. La larga nómina de piezas abarca desde alhajas para cabello, manos, “de busto” o de luto. La variedad de materiales comprende desde el oro y la plata, sobre todo el primero, que engastan topacios, amatistas, rubíes, esmeraldas y perlas, muy apreciadas ahora. Del estudio de los testamentos y de las pinturas de esta época se desprende la riqueza y diversidad existentes. MODA FEMENINA DEL XIX EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES Retrato de Saturnina Moso Villanueva (fig. 1). Antonio Mª Esquivel, 1845. La moda corrobora su datación. El peinado es el denominado “en bandós”, que organiza el cabello en dos mitades divididas por una raya central, y que estuvo vigente en la década de 1840. Sus orejas quedan tapadas por dos mechones de bucles que caen hasta la altura del mentón, mientras que en la parte posterior podemos distinguir parte de un recogido trenzado. La retratada, de unos cuarenta años de edad, se muestra al espectador de tres cuartos, en una pose distinguida y serena, sentada en una elegante butaca isabelina dorada, tapizada de terciopelo verde. A su lado, sobre una mesilla, la acompañan un libro y un elemento marcadamente femenino, el abanico. La mujer viste un corpiño de terciopelo verde rematado en el escote con un encaje de tul blanco, la llamada berta, y una falda confeccionada en tafetán de seda color gris violáceo. Hace ostentación de un amplio muestrario de joyas en oro. En sus brazos lleva dos brazaletes y dos pulseras, una de ellas de oro y cabello trenzado, es decir, de luto. En sus manos luce tres anillos. En el pecho puede verse un singular broche en forma de sarmientos con una hoja de vid superpuesta, sobre la que vemos una perla engastada con una corona de esmeraldas en su parte superior. Retrato de Isabel II (fig. 2). Vicente López (atrib.), h. 1843-45. Vestida con traje de corte y cubierta con blanca mantilla con diadema de rica pedrería, la reina aparece sentada en el trono. Ostenta las bandas de las órdenes de María Luisa, Carlos III e Isabel la Católica. En el brazo derecho lleva un brazalete con una miniatura de su madre, la reina María Cristina, y con la mano sostiene el cetro con rico puño de cristal tallado, descansando todo el brazo sobre el rojo manto forrado de armiño. La mano izquierda señala la corona real, colocada sobre almohadón con adornos dorados. Retrato de María Roy (fig. 3). Gonzalo Bilbao, 1890. La esposa del pintor aparece recostada sobre un diván envuelta en una piel blanca. La figura emerge sobre un fondo oscuro que acentúa la elegancia de la escena. María Roy Lhardy era hija de un banquero francés y madre suiza afincados en Madrid. En 1938 donó al museo una importante colección de sus obras de su difunto esposo. Tipo sevillano (fig. 4). García Ramos, h. 1900. A fines del XIX el pintor se especializa en obras con un solo personaje, casi siempre mujeres vestidas de flamenca, con objetos evocadores del género costumbrista local, como guitarras, abanicos o mantones de Manila. Estos objetos están escogidos cuidadosamente para que el cuadro siga siendo una obra costumbrista. La guitarra implica alegría de vivir. El mantón, prenda colorista y exótica, forma un notable juego cromático que permite al pintor acometer la imagen femenina rodeada de los dibujos que forma el bordado. Junto al éste, otro elemento fundamental en el repertorio de José García Ramos es el abanico, presente aqui y en otras muchas obras y complemento lleno de simbolismo y de intensa personalidad, además de compartir con el mantón el origen exótico. Retrato de Conchita (fig. 5). Rico Cejudo, h. 1910. Los detalles de la indumentaria y las joyas están descritos con minuciosidad. Rico Cejudo demuestra su destreza pictórica en la traslucidez de la gasa de la mantilla blanca, que deja entrever las mangas de un vestido negro, y en la blonda de encaje, remetida por el escote a la moda de la época. Las notas de color las ponen los claveles rojos que adornan el pecho y el cabello de la modelo, visibles estos también bajo las transparencias de la mantilla, así como la cascada de flores y hojas bordadas del mantón de Manila de tono marfil que reposa sobre sus piernas.