María, la guapa ( modelo de Sorolla)
LA PINTURA SEVILLANA UNA
APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 22:
MODA FEMENINA EN EL SIGLO XIX MUSEO DE BELLAS ARTES
Moda femenina siglo XIX tiempos
convulsos de este siglo crisis política, demográfica, tras desastre de Trafalgar , había que ir
contra los ingleses, se asume la moda francesa, se hace un tratado con los franceses tratado
de Fontainebleau, rutas comerciales
obstruidas y Portugal se resiste, se
acuerda que Francia se quedaría con el norte de Portugal y España con el sur; Francia entró con sus tropas y hubo una
invasión, Fernando VII estaba de acuerdo,
el pueblo se opuso al invasor desde 1808
a 1814 Fernando VII desarrolló política absolutista, hasta su cuarta esposa no tuvo descendencia, la
anterior esposa iba a baños termales y Fernando VII tenía macrosomía: un
desarrollo muy exagerado del miembro viril; Isabel y las princesas y María Luisa Fernanda
duquesa de Orleans; Isabel tiene 3 años
cuando muere Fernando VII, asume la
regencia su madre María Cristina, retrato
oval se pone de moda en la burguesía, se hace habitual en el XIX estos retratos intentan mostrar la
personalidad de Isabel II, pero también
está idealizado, se buscaba dar
serenidad y tranquilidad, brazos
abiertos (lenguaje no verbal) se transmite poder, columnas y justicia, se refuerza el poder de la monarquía; Isabel II (1843) Vicente López , Isabel II admiraba
los encajes y mantilla de blonda (chantilly) terminado en ondas de castañuelas,
ropa de blanco, ropa para indicar pureza,
regencia de su madre de 1833 a 1840, su madre se enamoró de un capitán de la
Guardia, tendría 8 hijos, la reina se casa a la vez que su hermana,
Isabel II estuvo sin atención, en este retrato tenía 20 años, la regente se exilia asume el gobierno Espartero
que tampoco es querido, Espartero se va a Francia con las arcas del Estado; Fernando II derogó la ley sálica (no podían
reinar las mujeres); Carlos María
reclama la corona, las guerras carlistas,
deuda pública muy alta 12000 millones de
reales se trató de resolver con la desamortización, los bienes los compraron los ricos; la reina se casa a los 16 años a la vez que la
hermana con Francisco de Asis a Isabel II le asignaron Francisco de Asís hijo
del Infante, hermano de Fernando VII, la
hermana se casa con el duque de Orleans, Isabel II dijo que “con Paquita no, antes se metía a monja” ; Fco de Asis tenía problemas en la uretra, tenía que orinar a la mitad del conducto y
había una coplilla “Paquito Natillas, es de pasta flora, y mea en cuclillas, como
las señoras”; la reina se enamora de un
general; el marido Francisco de Asis tenía
compañero fijo, la pareja real tuvo 12
hijos y murieron 6 de ellos, Alfonso XII se decía que era hijo de un Puigmoltó y a la
otra hija le llamaban la Araneja ; en 1868 Isabel II se exilia en París, allí fallece, no tenía cultura pero era dicharachera
, la reina castiza; Benito Pérez Galdós
dice la reina de los tristes destinos; peinado
en el siglo XVIII cambió, en el reinado se abandona las pelucas y se usaban el
pelo “en bandos” (raya en medio) la moda
femenina viene de Francia y sus modelos y revistas en el XIX se puso de moda la
extrema delgadez escote y hombros a la vista descubiertos, traje de corte y traje de paseo, La cantidad de ropa interior calzoncillos,
encima unos pantalones de volantes,( no podrían enseñar los tobillos) y enaguas para abultar la falda y empiezan a
usar el miriñaque, unido al corsé que
causaba muchos problemas, en estos
momentos la mujer era víctima de la moda; el cura Merino intentó matar a la reina con un
estilete se quedó entre 2 ballestas del corsé y como se salvó la reina regaló
el vestido a la Virgen de Atocha; traje
de volantes , bertas son encajes que vienen de la camisa, mangas tapaban los eczemas de la piel, también tenía herpes (heredado de María Luisa de Parma) JOYAS las
mujeres se miden por su posición y por las joyas, el inventario de las joyas de Isabel II era
inmenso, muchos gastos continuos, una pieza por mes a veces 2 o 3 piezas por
semana; de gusto dionisíaco, placeres
mundanos; CETRO
con empuñadura de cristal de roca; CORONA tubular siempre apoyada en un cojín, solo para la designación o funerales, en España los monarcas no se coronan, no tiene
pedrerías, es una corona de laurel, globo terráqueo y cruz por dignidad; BANDA orden
de María Luisa, creada por Carlos IV para
Luisa de Parma, solo para las mujeres,
las reinas son gobernadoras de la orden, cruz colgante con lágrima; DIADEMA ,
PRESILLA ; SATURNINA
MOZO VILLANUEVA (Antonio María de Esquivel) donación de Andrés de Sivanes ; corpiño de
terciopelo y falda de tafetán, la señora tendría su modista en casa, antes era la señora Carriquiri , (venía
escrito así por detrás) era la mujer de un empresario navarro; tiene dos hijos
muertos muy jóvenes ( solo 25% sobrevivía); como quiere demostrar luto lleva una pulsera
trenzada del pelo de su hija fallecida, culto al pelo se le cortaba a los muertos y se
guardaba en escalpelo; Victoria
Eugenia tenía muchos de ellos de su marido; las coronas mortuorias se
guardaban y se les introducía el pelo y se guardaba de un fallecido a otro, también se fotografiaba a las fallecidos y se
colgaban sus fotografías; culto al pelo
empezó en el Renacimiento había toda una artesanía para conseguir estas piezas
de pulseras de luto; la mujer era
depositario del luto pero el hombre no, tenía que irse a los negocios, solo un brazalete en el brazo había un
decálogo hijo o padre 2 años de luto (mujer encerrada en casa), abuelos (6 meses de luto) y solo podían pasear por el
paseo de Catalina de Ribera que se llamaba el Paseo del Luto, aquí aparece la cosmética ya no solo la
piel blanca (como usaban arsénico, temblaban) también se depilaban con talio que era
venenoso; también tuberculosis era signo
del encanto femenino, el 25% de las
muertes tuberculosa es el modelo por blanca y delgada; peinado “en bandos” guedejas caídas de
tirabuzones, el moño arriba era de gala,
peinado a la jirafa; berta de tisú, solución velazquiana (de fondo neutro) ; pañuelo con iniciales se entregaba al
preferido; bañeras solo se
lavaban las axilas y los bajos, muselina
con colonia, solo baño una vez al mes, pero sin lavar; PINTURA
CASTIZA ; MALVALOCA (1912) José
García Ramos Rosita muy desenfadada y desenvuelta, con mucho historial de
hombres, se enamoró de un amigo de su
amante, los Quintero la describieron sin
puritanismo; José García Ramos fue
ayudado por Jiménez Aranda que lo mantuvo en Roma; García Ramos se viene a Sevilla y monta taller,
García Ramos era un gran virtuoso, se
observa en el mantón y la parra, fue su
último cuadro y los Quinteros lo compraron por el doble de su importe; la viuda se quedó sin recursos ya que su hijo
vendió todos los cuadros; mantón de
Manila de la colonia filipina con cajas que venían de nacar ; el taller de García Ramos estaba en
la Casa de los Artistas, lo hereda Groso;
SEVILLANA
EN SU PATIO ( 1918) de Diego
López peinado con peinecillos, peinetas y peinas, de carey para las mujeres
que bailaban, vestido de faralaes, gran gama
muy variada de tonos blancos, en Sevilla
el traje dos volantes, en Córdoba 3
volantes y en Málaga un volante; abanico
inicia el siglo VII se fijó en las alas del murciélago, lenguaje de abanico (se mantenía prohibido
hablar con los hombres) abanico y la
cara tapada era olvidar, la fábrica de galletas hubo un álbum del lenguaje del
abanico; abanico caído ganas de romance;
MARÍA
LA GUAPA fue costurera en la modelo de Sorolla, canon de mujer avanzada
FICHA ATRIUM
EL TRAJE FEMENINO EN LA ESPAÑA
DEL SIGLO XIX Con la sola excepción de los trajes regionales, no puede decirse
que exista una indumentaria femenina específicamente española en el XIX. Según
avanza la centuria, la moda se ajusta cada vez más al dictado parisino, cuya
prensa especializada tiene distribución internacional. Entre 1830 y 1914, una
mujer vestía tanta o más ropa interior que exterior. La propia silueta
–anormalmente estrecha la cintura y amplia la falda– delata la presencia de
infraestructuras bajo el vestido. Sobre todo, ésta es la época en la que se
recupera el corsé. La instalación de fábricas permitió elaborarlo con muchas
variantes, pero en términos generales de evolución nos basta con saber que el
corsé a partir del segundo tercio de siglo, abarcaba desde los sobacos hasta la
cadera, para después recortarse por el extremo y permitir el crecimiento de la
falda. Bajo ésta encontraríamos un ingente vestuario: calzoncillos, pantalones
de volantes, zagalejos y miriñaques. Este conjunto de armazones y andamios, más
que el corte de los trajes, explican la forma del vestido y acotan su moda
entre 1825 y 1870. Ya entonces las mujeres preferían inmortalizarse ataviadas
con sus galas más espléndidas, las que utilizaban para ocasiones sociales,
denominadas “trajes de sociedad” o “de baile”. El traje de baile equivale al
ideal femenino romántico, porque en ninguna otra ocasión la mujer se acicalaba
con mayor esmero. Son las reuniones sociales el lugar donde cumple su papel en
la vida: cazar un buen marido. Las revistas de moda hablan de mujeres de dos
edades: la joven casadera y la señora. El Correo de la Moda recomienda para la
primera tonos claros y tejidos livianos, y para la segunda, géneros de mayor
cuerpo y tonos brillantes. Esta cita nos permite acercarnos aún más al ideal
femenino que persigue el traje al sugerir que las jóvenes se vistan como hadas
y ninfas. Este ideal romántico procede del teatro y muy especialmente de la
ópera y el ballet. Este tipo de vestido, compuesto por un corpiño vuelto en forma
de Berta (volante del escote) y amplia falda de materiales esponjosos y
traslúcidos, se confirmó como el traje romántico hasta después de 1865. La
joven debía asemejarse a una ninfa, ligera, grácil, etérea, vulnerable. Dentro
del adorno personal, la joyería se convierte en elemento parlante. Las mujeres
lucen joyas de uso eminentemente ornamental. La larga nómina de piezas abarca
desde alhajas para cabello, manos, “de busto” o de luto. La variedad de
materiales comprende desde el oro y la plata, sobre todo el primero, que
engastan topacios, amatistas, rubíes, esmeraldas y perlas, muy apreciadas
ahora. Del estudio de los testamentos y de las pinturas de esta época se
desprende la riqueza y diversidad existentes. MODA FEMENINA DEL XIX EN EL MUSEO
DE BELLAS ARTES Retrato de Saturnina Moso Villanueva (fig. 1). Antonio Mª
Esquivel, 1845. La moda corrobora su datación. El peinado es el denominado “en
bandós”, que organiza el cabello en dos mitades divididas por una raya central,
y que estuvo vigente en la década de 1840. Sus orejas quedan tapadas por dos
mechones de bucles que caen hasta la altura del mentón, mientras que en la
parte posterior podemos distinguir parte de un recogido trenzado. La retratada,
de unos cuarenta años de edad, se muestra al espectador de tres cuartos, en una
pose distinguida y serena, sentada en una elegante butaca isabelina dorada,
tapizada de terciopelo verde. A su lado, sobre una mesilla, la acompañan un
libro y un elemento marcadamente femenino, el abanico. La mujer viste un
corpiño de terciopelo verde rematado en el escote con un encaje de tul blanco,
la llamada berta, y una falda confeccionada en tafetán de seda color gris
violáceo. Hace ostentación de un amplio muestrario de joyas en oro. En sus
brazos lleva dos brazaletes y dos pulseras, una de ellas de oro y cabello
trenzado, es decir, de luto. En sus manos luce tres anillos. En el pecho puede
verse un singular broche en forma de sarmientos con una hoja de vid
superpuesta, sobre la que vemos una perla engastada con una corona de esmeraldas
en su parte superior. Retrato de Isabel II (fig. 2). Vicente López (atrib.), h.
1843-45. Vestida con traje de corte y cubierta con blanca mantilla con diadema
de rica pedrería, la reina aparece sentada en el trono. Ostenta las bandas de
las órdenes de María Luisa, Carlos III e Isabel la Católica. En el brazo
derecho lleva un brazalete con una miniatura de su madre, la reina María
Cristina, y con la mano sostiene el cetro con rico puño de cristal tallado,
descansando todo el brazo sobre el rojo manto forrado de armiño. La mano
izquierda señala la corona real, colocada sobre almohadón con adornos dorados.
Retrato de María Roy (fig. 3). Gonzalo Bilbao, 1890. La esposa del pintor
aparece recostada sobre un diván envuelta en una piel blanca. La figura emerge
sobre un fondo oscuro que acentúa la elegancia de la escena. María Roy Lhardy
era hija de un banquero francés y madre suiza afincados en Madrid. En 1938 donó
al museo una importante colección de sus obras de su difunto esposo. Tipo
sevillano (fig. 4). García Ramos, h. 1900. A fines del XIX el pintor se
especializa en obras con un solo personaje, casi siempre mujeres vestidas de
flamenca, con objetos evocadores del género costumbrista local, como guitarras,
abanicos o mantones de Manila. Estos objetos están escogidos cuidadosamente
para que el cuadro siga siendo una obra costumbrista. La guitarra implica
alegría de vivir. El mantón, prenda colorista y exótica, forma un notable juego
cromático que permite al pintor acometer la imagen femenina rodeada de los
dibujos que forma el bordado. Junto al éste, otro elemento fundamental en el
repertorio de José García Ramos es el abanico, presente aqui y en otras muchas
obras y complemento lleno de simbolismo y de intensa personalidad, además de
compartir con el mantón el origen exótico. Retrato de Conchita (fig. 5). Rico
Cejudo, h. 1910. Los detalles de la indumentaria y las joyas están descritos
con minuciosidad. Rico Cejudo demuestra su destreza pictórica en la traslucidez
de la gasa de la mantilla blanca, que deja entrever las mangas de un vestido
negro, y en la blonda de encaje, remetida por el escote a la moda de la época.
Las notas de color las ponen los claveles rojos que adornan el pecho y el
cabello de la modelo, visibles estos también bajo las transparencias de la
mantilla, así como la cascada de flores y hojas bordadas del mantón de Manila
de tono marfil que reposa sobre sus piernas.





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