martes, 2 de junio de 2026

PINTURA SEVILLANA TEMATICA TAURINA EN MUSEO DE BBAA

La muerte de un torero ( José Villegas) 


Pareja de majos (romanticismo)


Citando a banderillas ( José García Ramos) 

Citando a banderillas ( José García Ramos) [fragmento]

LIBERACIÓN DE LOS PRESOS POR ISABEL LA CATÓLICA EN LAS GUERRAS DE GRANADA (Ejemplo de pintura histórica) 



La muerte de un torero (José Villegas Cordero) 

Lucía Monty ( mujer de José Villegas Cordero)




La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]

La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]

La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]

La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]


La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]

La muerte de un torero (José Villegas Cordero) [fragmento]

semblanza de José Villegas Cordero 









(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 17: TEMATICA TAURINA EN EL MUSEO DE BBAA  MUSEO DE BELLAS ARTES / ATRIUM / Guía Emilio Rubio

Toro en la cultura occidental figura de mitología y valor,  Alfonso X , los Austrias en el XVII, toros y aristocracia y en el XVIII  los Borbones fomentan los toros,  los nobles se pasan a la ganadería y fomentan el toreo a pie,  cosos taurinos en las plazas públicas los nobles construyen cosos y son dueños de las ganaderías,  los nobles tenían reservas de reses bravas,  aquí en la ciudad era un ejercicio de preparación para la guerra,  era una práctica de guerra,  los toros en cautividad eran también aprovechados para carnes, hubo 7 encastes;  los cuadros de esta sesión PAREJA DE MAJOS de (Gutiérrez de la Vega) ;  en el siglo XIX  se preparan 50 óperas  con el tema sevillano;  revolución industrial y revolución francesa en el avanzan el XIX, pero Andalucía vivía anclada en el urbanismo, en el comercio y las costumbres de una etapa anterior,  estaban estáticos en el XIX, la pintura intenta expresar se busca la pintura de futuro,  imitando al pasado para oponerse a Napoleón y su igualitarismo,  en el XIX se da una corriente del romanticismo;  cuadro CITANDO A BANDERILLAS (1895) de José García Ramos donación de Alfonso Grosso en 1945,  García Ramos alumno de Eduardo Cano,  pintor de historia, muy academicista,  José García Ramos va a Roma con Jiménez Aranda,  gran capacidad de dibujo con un estilo muy próximo a Fortuny,  se siente la presencia de la multitud en el cuadro, son banderillas de lujo (con flecos),  se muestra la figura con estilo de Murillo;  Fortuny fue director de la Academia de arte de Roma;  el graderío parece abstracto,  público, capote, picador;  ayudante cubriéndose la cara aparece en todos los cuadros,  el personaje haciendo la visera,  García Ramos pinta poco los toros si pinta mucho lo romántico por encargo de los Montpensier;  cuatro LA MUERTE DE UN TORERO de José Villegas , nace en 1844 vive sobre todo en Roma, también en Venecia, que como en el caso de Sevilla la industrialización no llegó,  ha quedado atrás llega a Roma muy pobre, se casa con Lucía Monty,  lo relaciona con la alta sociedad, con los retratos de la clase alta italiana se hace rico;  en 1880 tras pintar cuatro cuadros pequeños se decide a hacer una obra grande,  la empieza en 1900 lo vende en 1910 por 100.000 francos equivalente a  un millón de euros actuales , el comprador cede el cuadro al Museo de Buffalo en Estados Unidos, en 1926 se desmonta y se almacena;  aparece en la Galería Sammer en 1987 en la Feria de Antigüedades, lo subasta en Christie's y se forma una asociación de anticuarios en Sevilla que lo compran y lo ofrecen a la Junta de Andalucía,  son dos cuadros pintados sobre el mismo lienzo el cuadro era más ancho y cambia algún personaje,  Manuel Fuertes Bocanegra es el protagonista, el torero que sufrió la cogida,  hay gente detrás de la ventana que está de puntillas,  reduce algunos motivos y personajes,  el cuadro se concibe como una pintura de historia hay un mundo de individualización,  es una historia de cada personaje,  con personajes del segundo plano no están tan definidos,  en el cuadro nuevo introduce un capote, para destacar el blanco,  aquí cada individuo importa; ejemplo puro de pintura historicista :  LIBERACIÓN DE LOS PRESOS POR ISABEL LA CATÓLICA EN LAS GUERRAS DE GRANADA ;  a José Villegas  le ofrecen dirigir el Museo del Prado, lo revoluciona con exposiciones temporales (El Greco) y un  taller de restauración,  el Prado estuvo dirigido por pintores y se permiten introducir el arte contemporáneo,  la arqueología estaba metida en los museos,  recibe algunas críticas y hace las modificaciones;  el cuadro tiene el antecedente en la corrida de beneficencia que se le da al torero El Tato,  famoso en San Bernardo,  compartió con cartel con Lagartijo, ( El Tato pudo sufrir una infección derivada de ser alcanzado por el toro , tras haber embestido al caballo y llevar gérmenes )  podía complicar las heridas que tuvo el Tato, le tienen que cortar la pierna y se tiene que poner una prótesis, termina en el matadero trabajando repartiendo carne, se hizo una corrida benéfica hubo 8 figuras del toreo,  uno de los toreros era Bocanegra,  fue herido pero no murió; en el cuadro el  mozo de espadas es velazqueño; hizo cuatro cuadros pequeños , dos los adquiere un Museo de Munich, uno el Zar de Rusia, y otro la Hispanic Society;  en 1890 cuando se empieza el cuadro todavía el torero no ha muerto;  José Villegas cotizado en Roma,  Jiménez Miranda cotizado en París;  JOVEN CON MANTILLA Y TOREROS de Francisco Soria Aedo granadino, no le gustaban los toros,  la dama acompañada por la dueña,  con detalles de la peina y el abanico,  el pintor es costumbrista por la temática pero no con la técnica que es barroca,  pintura de Velázquez,  en él costumbrismo se buscaba que estuviera el aspecto racial,  la mujer no tiene rasgos andaluces sino castellanos;  JUAN CENTENO Y SU CUADRILLA de Daniel Vázquez Díaz 1902 mucho reconocimiento por la técnica, nace en Nerva, le hacen una entrevista en los años 60,  iba de pequeño a las minas para sacar colores y pinceles,  con 7 años pinta a su madre y el padre le regala una caja de pinturas, viene a estudiar a Sevilla se empapa del Museo de Bellas Artes,  se va  a Fuenterrabía conoce a Modigliani,  conoce las vanguardias este cuadro bebe de Cézanne,  bebe también de Picasso;  Juan Centeno no llegó a ser maestro, solo novillero,  él es, sobre todo,  conocido por el cuadro Vázquez Díaz , el pintor pintó a los grandes intelectuales del siglo XX de Europa;  Daniel Vázquez Díaz inspira a Freud y sus retratos;  pintó 20 cuadros taurinos

 

FICHA ATRIUM

TEMATICA TAURINA EN EL MUSEO DE BBAA  

El origen y desarrollo de la temática taurina en el arte lo comentamos en la sesión 24, dedicada al museo de la Real Maestranza, a la que remitimos para esta cuestión, pasando ahora directamente a comentar las pinturas que de este género exhibe en su colección permanente el Bellas Artes. Citando a banderillas (fig. 1). García Ramos, H. 1895. Un grupo de catorce pinturas de García Ramos que se conserva en el museo es realmente un buen testimonio de su obra, pues refleja el nivel artístico que consiguió alcanzar. Gozó el artista de importante éxito, y prueba de ello son sus muchos discípulos, algunos destacados pintores como Rico Cejudo, Santiago Martínez o el joven Alfonso Grosso, quien heredó su obrador en la Casa de los Artistas. Murió en 1912 en la calle Fernán Caballero, donde una lápida lo recuerda. Sus años de plenitud abarcan dos décadas, de 1880 a 1900. En esta etapa realiza una extensa producción de obras costumbristas de pequeño formato en las que se postula como hábil observador del natural, sabiendo impregnar de ingenio, gracia, vitalidad y alegría a todos sus personajes. La figura principal de esta obra se compone con soltura, logrando captar el gesto del banderillero con precisión y naturalidad. La pincelada ágil es apreciable en los dibujos del traje de luces y en la casi abstracta plasmación del público, donde evita caer en un detallismo anecdótico. Esta pieza se exhibe con carácter permanente en el museo tras la renovación de las salas que han acogido durante el presente año la exposición dedicada a la Familia Bécquer. La muerte del Maestro (figs. 4 y 5). Villegas Cordero, H. 1910. La obra está inspirada en la cogida que sufrió el torero Manuel Fuentes en la Real Maestranza en 1880. Este lienzo supone la culminación de una serie dedicada al tema taurino, si bien éste resulta singular por concebirlo como un gran cuadro de historia, aunque frente a la retórica que caracterizó lo histórico Villegas presenta aquí con gran dramatismo una escena en la que los hombres de la cuadrilla se individualizan a través de un repertorio amplio de actitudes conmovidas y sinceras en torno al maestro agonizante. Su técnica y estilo son resultado de una larga elaboración de más de veinte años que culminó en 1910, siendo en varias ocasiones objeto de nuevos logros espaciales y lumínicos, variación de las calidades y de los matices del color. La oscura viguería del techo y el capote que hace las veces de alfombra acentúan la tensión del momento. Viviendo en Roma realizó Villegas varios viajes a Sevilla, uno de ellos en el verano de 1880. Durante su estancia acudió a una corrida a beneficio de "El Tato", sevillano que había quedado inválido tras una cogida en Madrid. El cartel lo componían ocho afamados diestros. El cordobés Manuel Fuentes "Bocanegra" fue cogido al entrar a matar a su primer toro. Villegas acudió a interesarse y al llegar se encontró una impresionante escena en la capilla, con el diestro malherido y rodeado de las cuadrillas. Esa noche realizó un boceto y dos días más tarde comenzó la primera de una serie de pequeñas versiones que precedieron al cuadro “grande”. Para estas obras posaron en su estudio los toreros "Lagartijo", "Gallito", "Cara Ancha" y "Chicarro". Dos de ellas se vendieron en una feria de Múnich, otra fue enviada a Nueva York y otra al zar Nicolás II. La versión en gran formato que conserva el museo se inicia hacia 1890, sufriendo notables modificaciones entre 1901 y 1910. En esta fecha, tras su presentación, fue adquirido por el coleccionista estadounidense Mr. Rogers por cien mil francos (un millón de euros actuales). La prensa se hizo amplio eco de esta venta y de su posterior donación al museo de Búfalo. En 1976 este centro informa de su mal estado y en 1983 lo retira de la sala y procede a desmontarlo del bastidor. En 1983 se desprende de la pieza, que vuelve a aparecer en el mercado en 1988, cuando se exhibe en el stand de la galería Sammer de la feria de antigüedades de Madrid, donde es comprado por un coleccionista particular. En 1992 se subasta en Christie's-Londres, siendo  adquirido por un grupo de anticuarios andaluces, de los que pasa en 1996 por nueva venta a la Junta de Andalucía.  Joven con mantilla y toreros (fig. 2). Francisco Soria Aedo, 1934. Una joven elegantemente vestida centra la escena que se completa con una dueña a su izquierda y dos toreros a su derecha. El fondo neutro deja ver abocetadas una ermita que recuerda a san Antonio de la Florida y un picador que se pierde entre la bruma. Los toreros presentan un perfil marcadamente gitano, racial de estas tierras, mientras que la maja parece más castellana. Soria Aedo destaca por sus cualidades como dibujante y colorista, girando su producción en torno a la figura humana, especialmente la mujer. Su obra se encuadra dentro del costumbrismo novecentista, que intentó dignificar mediante la adopción de fórmulas y técnicas cromáticas y compositivas de la pintura barroca. Este cuadro junto a otro titulado "Composición" fueron presentados en la Exposición Nacional de Madrid de 1934. Su obra, bien representada en los museos de bellas artes de Sevilla y Granada, presta especial atención a los tipos populares andaluces, castellanos y marroquíes.  Juan Centeno y su cuadrilla  (fig. 3). Vázquez Díaz, 1953. Sus cuadros, estructurados con una gran simplicidad de líneas y con un colorido muy sobrio de grises, están marcados por la influencia del Cubismo y, en concreto por la obra de Cézanne, que le causa un gran impacto, y cuyo geometrismo perdurará, en mayor o menor grado, en toda su producción. En 1913 pintó su primer gran cuadro taurino, «La muerte del torero», que ese mismo año fue expuesto en París y en Madrid, despertando elogios como los del profesor Lafuente Ferrari, quien señala que “con esta obra, la pintura volvía, después de cierta factura oleosa y facilona y de la disolución de las formas en la papilla impresionista, a la nostalgia de la arquitectura, madre de las artes”. Otras muchas obras del género taurómaco pintó desde entonces el autor, pero es sin duda alguna en sus retratos de cuadrillas donde nos regala una liturgia de altos vuelos. En la de Juan Centeno el matador preside la suprema ceremonia del estar, del simple estar allí. Vestido de azabache y púrpura, Centeno dicta el inflexible orden jerárquico. Sólo él está sentado, y tras él, sólo el peón de confianza osa apoyarse en el respaldo de la silla. Los otros dos imprimen un estricto ritmo simétrico a los dos flancos, en tanto los picadores se diluyen en la penumbra. Del fondo a la superficie (de la base a la cúspide) avanza el inexorable orden jerárquico de resonancia medieva


 



lunes, 25 de mayo de 2026

PINTURA SEVILLANA RETRATO INFANTIL EN EL XIX

 





Carlos Pomar Margrand (1851) Antonio María Esquivel [detalle ropa como adulto] 






Los Pajes de la Dagoresa (1888) José Villegas Cordero [detalle corona laurel]

Los Pajes de la Dagoresa (1888) José Villegas Cordero [detalle expresiones infantiles ]





El Infante Don Felipe 1730 (Bernardo Lorente Germán) [detalle Toisón de Oro] 

El Infante Don Felipe 1730 (Bernardo Lorente Germán) [detalle Maestranza de Caballería 

El Infante Don Felipe 1730 (Bernardo Lorente Germán) [detalle  otra condecoración] 



E
El Abad ( Virgilio Mattoni)  (1842-1923)  

(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 15: RETRATO INFANTIL EN EL SIGLO XIX MUSEO DE BELLAS ARTES / ATRIUM / Guía Emilio Rubio / Temática infantil en el  XIX ( la próxima abordaremos la temática de los festejos con la Muerte de un torero de José Villegas)  Rocío es experta en tejidos de Uzbekistan (la serie de Domingo Martínez sobre las fiestas en el XVII  con las grandes carrozas)  representaciones infantiles se recoge hasta el XIX ,  pero Murillo influye como maestro en Bernardo Lorente Germán, el autor del cuadro el Infante D. Felipe )  fue un retrato de aparato en este caso el INFANTE DON FELIPE vestido de ¾,  otros tipos eran:  busto,  medio cuerpo,  3/4 y completo;  el formato de retrato oval pero con marco cuadrado,  Murillo ya lo introdujo en un enmarcamiento pétreo,  que indica fortaleza y solemnidad;  Bartolomé Esteban Murillo irrumpe en el panorama pictórico y introduce a los niños,  Niño Jesús juega con su primo San Juanito, da cualidades humanas a los niños,  también a los ángeles; Bartolomé Esteban Murillo baja la edad de los ángeles.  los trata como niños,  nuevo concepto de la escena infantil,  la pintura de género de denuncia social por la grave crisis económica y demográfica,  los niños pilluelos tienen una sonrisa,  Bartolomé Esteban Murillo restablece el modelo infantil;  Infante don Felipe todavía los ojos recuerdan a Murillo,  el hijo de Felipe VI, este monarca  llega al trono por azar,  es un reinado largo de 45 años de 1700 a 1746 ; Felipe V,  el animoso tenía trastornos,  era bipolar Felipe V comportamiento alarmante,  permanencia en el lecho durante meses no sé aseaba y no quería que le diera el sol,  Felipe V casa con María Luisa de Saboya tiene cuatro hijos, dos mueren y los otros dos son,  Fernando VI y Carlos III enviuda y casa con Isabel de Farnesio , le dio 7 hijos más,  era la que gobernaba y secuestra a los hijastros,  les marca la adolescencia y buscan que sus hijos tengan un buen casamiento,  el Infante Felipe se casa con María Luise, nieta de Luis XIII y lo nombraron duque de Parma y la duquesa de Parma estaba acostumbrada a vivir en Versalles;  entrega de princesas con el reino de Portugal,  rivera de Hervás,  Felipe a María Victoria, esposa de José I príncipe de Brasil y la Braganza se tendría que casar con Fernando VI,  Felipe V se queda en Sevilla 5 años,  sé trae la fábrica de tapices,  como Sevilla es la capital se hacen obras de infraestructuras por indicación de Isabel de Farnesio;  Isabel de Farnesio hace 3 maestranzas:  Sevilla Granada y Ronda y que el puesto más significativo de esas maestranzas tienen un uniforme muy singular,  casaca roja,  Felipe V propone que haya corridas para no tener el coso de madera,  en 1730 el coso se hace permanente,  hacen retratos de los hijos para que tener el recuerdo,  por si enfermaban,  el cuadro presidia  (como Hermano Mayor de la Maestranza) las reuniones y las corridas de la Real Maestranza de Caballería,  también las juntas de sus maestrantes;  el Infante Felipe destaca por ser estudioso de matemáticas,  astronomía y música, sabía varios idiomas ; al  infante Felipe se le hace un cuadro a través de Jean Ran , encargó un cuadro pero como no gustó y le encargaron otro a Eduardo Llorente, chaqueta alargada , chupa , casaca con aberturas para montar a caballo,  cerrada con muchos botones,  el chalequillo y camisa (como ropa interior)  y para que no se vea la camisa se cubre con un pañuelo , bocamangas adamascado y con encajes;  peluca empezó con Luis XIII que era calvo,  pelucas con crines de caballo,  el color rubio ceniza , se puso de moda en Francia;  y en Inglaterra el negro azabache,  pero recargaban los gustos,  el pelo de cabra era más económico;  condecoraciones toisón de oro (para conmemorar las luchas contra las tropas protestantes)  la Paloma de Pentecostés y la estrella con ramas dobles;  siglo XIX cambio por las familias burguesas,  CARLOS POMAR MARGRAND ( donado por Antonio Siravegne y Caridad Lomelino dona 74 cuadros y piezas de mobiliario) ; el dato escalofriante del 55% de niños fallecidos antes de los 10 años ; la textura del traje de terciopelo;  las familias pobres pensaban en el término productivos las niñas aportaban poco,  los niños estaban mejor alimentados , las madres Les hacían un retrato por si moría niño vestido como cualquier adulto,  después de la primera comunión se les pone ropa de adulto,  hasta la primera comunión niños y niñas iban vestidos iguales y tenían muchos amuletos,  por miedo a la muerte,  en la infancia se vendaban a los niños (fajados)  y a las niñas no se les quitaba;  los padres quieren inmortalizar buscando su futuro,  vestidos de militares, de  sacerdotes o monjas,  en esos años los niños varones van a clases fuera de casa,  las mujeres tienen clases dentro de casa;  los niños aparecían en el cuadro era como una escenografía,  tanto en la servidumbre,  ropa y juguetes)  Antonio María Esquivel recibe influencia de pintura inglesa,  motivo del fondo como jardines ingleses,  RETRATO DE IRENE JIMÉNEZ de 1889 Jiménez Aranda era muy avanzado, le imponían la pintura histórica pero después se abre a otras expresiones,  es muy preciosista,  en 1870 se va a Roma con García Ramos,  está 9 años en Italia visitando Venecia y otras ciudades,  conoce a sus pautas de la nuevas formas de expresión artística, sigue la corriente de su maestro Fortuny,  incidieron las vanguardias parisinas;  aquí pinta a su hija,  retrato de velazqueño siguen guiándose por las obras de los grandes maestros,  cuadro con mucha fuerza, la propia hija representada lo dona al museo, pero está triste el lenguaje no verbal tipo 3/4 ; PAJES DE LA DOGARESA de José Villegas Cordero su mujer Lucía Monti, una romana adinerada, su obra muerte de un torero tardó 10 años en ejecutarlo , fue un boceto para la obra Triunfo de los dogaresa (duquesa veneciana) este fue boceto del cuadro 5 m; aparecen en la tumba en el cementerio de José Villegas , otro cuadro de Virgilio Mattoni EL ABAD

 

FICHA ATRIUM

 

EL RETRATO INFANTIL Desde la Baja Edad Media proliferan los retratos infantiles en los ámbitos de la realeza y la alta aristocracia como objetos vinculados al protocolo que antecede a la firma de acuerdos matrimoniales. De esta forma se convierten en herramientas de gran utilidad para los diplomáticos comisionados a tal fin, resultando decisivos para obtener el beneplácito del futuro cónyuge. Estas obras, como es lógico, priorizan la idealización sobre la emulación naturalista, e introducen todo un catálogo de símbolos alusivos al linaje, virtud y riqueza del efigiado. Algunas de las mejores obras de Velázquez se encuadran en este género. A partir del XVIII el uso del retrato infantil se extiende a la burguesía y deja de ser exclusivo de las clases privilegiadas. Se vuelven además descriptivos y fieles al modelo, incluyendo elementos que indican méritos, virtudes y categoría social. Al parecido físico, logrado con maestría y oficio, se suma ahora la expresión del carácter, lo subjetivo e individual del retratado. En el XIX el movimiento romántico que triunfa entre la burguesía presenta a los niños con la ropa y sobria actitud elegante que caracteriza a esta clase social, cada vez más influyente. Las pinturas imitan el mundo de los adultos con niños vestidos de militares o religiosos que fuman en pipa o portan armas, algo que hoy veríamos políticamente incorrecto. En este momento Antonio Mª Esquivel se encumbra como el más valorado retratista de niños de la escuela española. En sus obras plasma con especial habilidad la ternura, el candor y la psicología de la infancia, además de ofrecer un veraz testimonio de las modas imperantes por la precisa observación de la indumentaria. La lectura documental de estas piezas se enriquece con la introducción de elementos propios del entorno infantil como animales de compañía o juguetes (aros, tambores, muñecas o caballos). El vestido no se diferencia del adulto excepto en la talla, salvo escasas salvedades como la introducción en los femeninos de faldas cortas que dejan ver las piernas con pantalones de volantes. En los masculinos predomina el traje de inspiración militar que se emplea para recibir la primera comunión, a saber, chaqueta con solapa de raso, camisa blanca con corbatín y pantalón. Se percibe asimismo un proceso de pérdida de rigidez y envaramiento, donde las siluetas se suavizan como consecuencia del corte de las prendas en ángulos curvos y del empleo de una mayor gama cromática. El estilo pulcro de esta corriente se aprecia especialmente en las texturas y brillos de los trajes, que se captan con minuciosidad. RETRATOS INFANTILES EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES RETRATO DEL INFANTE DON FELIPE (fig. 1). Bernardo Lorente Germán, 1730. Adquirido por la Junta de Andalucía en 2002, presenta al infante con 10 años de edad en giro de tres cuartos, vestido a la usanza de la época con casaca roja de bordados plateados, y con los atributos propios de su rango; Toisón de Oro, insignias de las órdenes del Espíritu Santo y San Juan y emblema de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El formato ovalado responde a las preferencias de la retratística cortesana del momento, de marcado gusto francés. El cuerpo está levemente girado para mirar de frente al espectador, con la mano izquierda apoyada en un sillón y la diestra levantada apuntando hacia fuera del cuadro. Un cortinaje cubre el fondo del lienzo, en cuya parte izquierda se advierte una ventana a modo de punto de fuga en la que aparece un celaje de tonos dorados y azules. El traje, modelo de origen francés adoptado por la corte desde la llegada del primer Borbón, se compone de casaca, chupa y calzón. La primera es ajustada al torso, con falda de vuelos, cuatro bolsillos de distintas formas adornados con botones y mangas pagoda, estrechas en los hombros y muy anchas en los puños, que se decoran con bordados (fig. 2). La chupa, ajustada y con mangas, se solía realizar de una pieza con la misma tela que el forro de la casaca. El calzón llegaba hasta debajo de las rodillas, incluyendo aperturas laterales que se cerraban con botones o cintas de seda. A este conjunto se añaden guantes, medias, peluca, sombrero, corbata, pañuelo, ropa interior de ricos encajes y zapatos con hebillas y tacón. RETRATO DE CARLOS POMAR MARGRAND (fig. 3), Antonio María Esquivel, 1851. Aparece en primer plano la figura en pie del niño con una fusta en su mano derecha y sosteniendo las bridas de un caballo de cartón con la izquierda. La obra evoca con acierto el ambiente infantil gracias a su esmerado dibujo, riqueza cromática y al paisaje de fondo de inspiración inglesa. El traje no se diferencia de la moda adulta, y sus juegos reflejan las tareas que habrían de desempeñar cuando, pasados los años, asumieran el rol de sus antecesores. LOS PAJES DE LA DOGARESA (fig. 4), José Villegas Cordero, 1888. Villegas representa en esta escena todo el lujo y suntuosidad de la Venecia renacentista con notable esmero y rigor en la plasmación de indumentarias (brocados y terciopelos), objetos simbólicos y arquitectura. En el centro, precediendo la pequeña comitiva, aparece la figura del paje más joven con calzas rosas y jubón dorado, portando sobre un almohadón una corona de laurel. La seriedad de este muchacho, pese a su expresión dulcificada, contrasta con las más relajadas actitudes de los otros dos niños, que crean una tierna y encantadora atmósfera. La meticulosidad con que detalla toda la obra delata que esta tela, a pesar de nacer como un estudio preparatorio para el gran lienzo del Triunfo de la Dogaresa, fue terminada por Villegas como pieza autónoma. RETRATO DE IRENE JIMÉNEZ (fig. 5), José Jiménez Aranda, 1889. Representa a la hija del pintor durante su estancia en París. Aparece con la mirada perdida, muy seria, cansada y aburrida de posar. Es esta naturalidad, junto al trazo suelto y al contraste cromático entre el vestido y el fondo, lo que otorga fuerza a la obra. Esta pieza de aires velazqueños obtuvo dos medallas de oro internacionales (París en 1889 y Berlín en 1893), y fue donada al museo por la efigiada junto a un autorretrato del artista y un retrato de su madre. Al ser la primogénita, Irene heredó los tres lienzos, fundamentales en el conjunto de la producción de su padre. Bernardino de Pantorba, nieto del pintor, describe así el legado en un artículo de prensa de 1953: "Dentro de breves días contará nuestro museo con tres cuadros que incorporan a su catálogo el nombre, hasta ahora ausente, de uno de los pintores sevillanos más insignes de su época. Hoy ha quedado subsanada esta falta gracias al generoso amor a Sevilla de una de las hijas del maestro


martes, 19 de mayo de 2026

PINTURA SEVILLANA : MODA FEMENINA EN EL SIGLO XIX

 

María, la guapa ( modelo de Sorolla) 







Malvaloca ( José García Ramos) 



Malvaloca ( José García Ramos)  [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle]

Malvaloca ( José García Ramos) [detalle] 


Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) 



Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel)  [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle]

Saturnina Mozo Villanueva ( Antonio María de Esquivel) [detalle] 



Reina Isabel II ( Vicente López) 



Reina Isabel II ( Vicente López)  [detalle]

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle]

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 

Reina Isabel II ( Vicente López) [detalle] 


LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 22: MODA FEMENINA EN EL SIGLO XIX MUSEO DE BELLAS ARTES

Moda femenina siglo XIX tiempos convulsos de este siglo crisis política,  demográfica,  tras desastre de Trafalgar , había que ir contra los ingleses, se asume la moda francesa,  se hace un tratado con los franceses tratado de Fontainebleau,  rutas comerciales obstruidas y Portugal se resiste,  se acuerda que Francia se quedaría con el norte de Portugal y España con el sur;  Francia entró con sus tropas y hubo una invasión,  Fernando VII estaba de acuerdo,  el pueblo se opuso al invasor desde 1808 a 1814 Fernando VII desarrolló política absolutista,  hasta su cuarta esposa no tuvo descendencia, la anterior esposa iba a baños termales y Fernando VII tenía macrosomía: un desarrollo muy exagerado del miembro viril;  Isabel y las princesas y María Luisa Fernanda duquesa de Orleans;  Isabel tiene 3 años cuando muere Fernando VII,  asume la regencia su madre María Cristina,  retrato oval se pone de moda en la burguesía, se hace habitual en el XIX  estos retratos intentan mostrar la personalidad de Isabel II,  pero también está idealizado,  se buscaba dar serenidad y tranquilidad,  brazos abiertos (lenguaje no verbal) se transmite poder,  columnas y justicia,  se refuerza el poder de la monarquía;  Isabel II  (1843) Vicente López , Isabel II admiraba los encajes y mantilla de blonda (chantilly) terminado en ondas de castañuelas,  ropa de blanco, ropa para indicar pureza,  regencia de su madre de 1833 a 1840,  su madre se enamoró de un capitán de la Guardia,  tendría 8 hijos,  la reina se casa a la vez que su hermana, Isabel II estuvo  sin atención,  en este retrato tenía 20 años,  la regente se exilia asume el gobierno Espartero que tampoco es querido, Espartero se va a Francia con las arcas del Estado;  Fernando II derogó la ley sálica (no podían reinar las mujeres);  Carlos María reclama la corona,  las guerras carlistas,  deuda pública muy alta 12000 millones de reales se trató de resolver con la desamortización,  los bienes los compraron los ricos;  la reina se casa a los 16 años a la vez que la hermana con Francisco de Asis a Isabel II le asignaron Francisco de Asís hijo del Infante, hermano de Fernando VII,  la hermana se casa con el duque de Orleans,  Isabel II dijo que “con Paquita no,  antes se metía a monja” ; Fco de Asis  tenía problemas en la uretra,  tenía que orinar a la mitad del conducto y había una coplilla “Paquito Natillas, es de pasta flora, y mea en cuclillas, como las señoras”;  la reina se enamora de un general;  el marido Francisco de Asis tenía compañero fijo,  la pareja real tuvo 12 hijos y murieron 6 de ellos, Alfonso XII  se decía que era hijo de un Puigmoltó y a la otra hija le llamaban la Araneja ; en 1868 Isabel II se exilia en París,  allí fallece, no tenía cultura pero era dicharachera , la reina castiza;  Benito Pérez Galdós dice la reina de los tristes destinos;  peinado en el siglo XVIII cambió, en el reinado se abandona las pelucas y se usaban el pelo “en bandos” (raya en medio)  la moda femenina viene de Francia y sus modelos y revistas en el XIX se puso de moda la extrema delgadez escote y hombros a la vista descubiertos,  traje de corte y traje de paseo,  La cantidad de ropa interior calzoncillos, encima unos pantalones de volantes,( no podrían enseñar los tobillos)  y enaguas para abultar la falda y empiezan a usar el miriñaque,  unido al corsé que causaba muchos problemas,  en estos momentos la mujer era víctima de la moda;  el cura Merino intentó matar a la reina con un estilete se quedó entre 2 ballestas del corsé y como se salvó la reina regaló el vestido a la Virgen de Atocha;  traje de volantes , bertas son encajes que vienen de la camisa,  mangas tapaban los eczemas de la piel,  también tenía  herpes (heredado de María Luisa de Parma)  JOYAS las mujeres se miden por su posición y por las joyas,  el inventario de las joyas de Isabel II era inmenso,  muchos gastos continuos,  una pieza por mes a veces 2 o 3 piezas por semana; de gusto dionisíaco,  placeres mundanos;  CETRO con empuñadura de cristal de roca;  CORONA tubular siempre apoyada en un cojín,  solo para la designación o funerales,  en España los monarcas no se coronan, no tiene pedrerías,  es una corona de laurel,  globo terráqueo y cruz por dignidad;  BANDA orden de María Luisa,  creada por Carlos IV para Luisa de Parma,  solo para las mujeres, las reinas son gobernadoras de la orden,  cruz colgante con lágrima;  DIADEMA , PRESILLA ; SATURNINA MOZO VILLANUEVA (Antonio María de Esquivel)  donación de Andrés de Sivanes ; corpiño de terciopelo y falda de tafetán,  la señora tendría su modista en casa,  antes era la señora Carriquiri , (venía escrito así por detrás) era la mujer de un empresario navarro; tiene dos hijos muertos muy jóvenes ( solo 25% sobrevivía);  como quiere demostrar luto lleva una pulsera trenzada del pelo de su hija fallecida,  culto al pelo se le cortaba a los muertos y se guardaba en escalpelo;  Victoria Eugenia tenía muchos de ellos de su marido; las coronas mortuorias se guardaban y se les introducía el pelo y se guardaba de un fallecido a otro,  también se fotografiaba a las fallecidos y se colgaban sus fotografías;  culto al pelo empezó en el Renacimiento había toda una artesanía para conseguir estas piezas de pulseras de luto;  la mujer era depositario del luto pero el hombre no,  tenía que irse a los negocios,  solo un brazalete en el brazo había un decálogo hijo o padre 2 años de luto (mujer encerrada en casa),  abuelos (6  meses de luto) y solo podían pasear por el paseo de Catalina de Ribera que se llamaba el Paseo del Luto,  aquí aparece la cosmética ya no solo la piel blanca (como usaban arsénico,  temblaban)  también se depilaban con talio que era venenoso;  también tuberculosis era signo del encanto femenino,  el 25% de las muertes tuberculosa es el modelo por blanca y delgada;  peinado “en bandos” guedejas caídas de tirabuzones,  el moño arriba era de gala,  peinado a la jirafa;  berta de tisú,  solución velazquiana (de fondo neutro) ;  pañuelo con iniciales se entregaba al preferido;  bañeras solo se lavaban las axilas y los bajos,  muselina con colonia,  solo baño una vez al mes,  pero sin lavar; PINTURA CASTIZA ; MALVALOCA (1912)  José García Ramos Rosita muy desenfadada y desenvuelta, con mucho historial de hombres,  se enamoró de un amigo de su amante,  los Quintero la describieron sin puritanismo;  José García Ramos fue ayudado por Jiménez Aranda que lo mantuvo en Roma;  García Ramos se viene a Sevilla y monta taller,  García Ramos era un gran virtuoso, se observa en el mantón y la parra,  fue su último cuadro y los Quinteros lo compraron por el doble de su importe;  la viuda se quedó sin recursos ya que su hijo vendió todos los cuadros;  mantón de Manila de la colonia filipina con cajas que venían de  nacar ; el taller de García Ramos estaba en la Casa de los Artistas,  lo hereda Groso;  SEVILLANA EN SU PATIO ( 1918)  de Diego López peinado con peinecillos, peinetas y peinas, de carey para las mujeres que bailaban,  vestido de faralaes, gran gama muy variada de tonos blancos,  en Sevilla el traje dos volantes,  en Córdoba 3 volantes y en Málaga un volante;  abanico inicia el siglo VII se fijó en las alas del murciélago,  lenguaje de abanico (se mantenía prohibido hablar con los hombres)  abanico y la cara tapada era olvidar, la fábrica de galletas hubo un álbum del lenguaje del abanico;  abanico caído ganas de romance;  MARÍA LA GUAPA fue costurera en la modelo de Sorolla, canon de mujer avanzada

 

FICHA ATRIUM

 

EL TRAJE FEMENINO EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX Con la sola excepción de los trajes regionales, no puede decirse que exista una indumentaria femenina específicamente española en el XIX. Según avanza la centuria, la moda se ajusta cada vez más al dictado parisino, cuya prensa especializada tiene distribución internacional. Entre 1830 y 1914, una mujer vestía tanta o más ropa interior que exterior. La propia silueta –anormalmente estrecha la cintura y amplia la falda– delata la presencia de infraestructuras bajo el vestido. Sobre todo, ésta es la época en la que se recupera el corsé. La instalación de fábricas permitió elaborarlo con muchas variantes, pero en términos generales de evolución nos basta con saber que el corsé a partir del segundo tercio de siglo, abarcaba desde los sobacos hasta la cadera, para después recortarse por el extremo y permitir el crecimiento de la falda. Bajo ésta encontraríamos un ingente vestuario: calzoncillos, pantalones de volantes, zagalejos y miriñaques. Este conjunto de armazones y andamios, más que el corte de los trajes, explican la forma del vestido y acotan su moda entre 1825 y 1870. Ya entonces las mujeres preferían inmortalizarse ataviadas con sus galas más espléndidas, las que utilizaban para ocasiones sociales, denominadas “trajes de sociedad” o “de baile”. El traje de baile equivale al ideal femenino romántico, porque en ninguna otra ocasión la mujer se acicalaba con mayor esmero. Son las reuniones sociales el lugar donde cumple su papel en la vida: cazar un buen marido. Las revistas de moda hablan de mujeres de dos edades: la joven casadera y la señora. El Correo de la Moda recomienda para la primera tonos claros y tejidos livianos, y para la segunda, géneros de mayor cuerpo y tonos brillantes. Esta cita nos permite acercarnos aún más al ideal femenino que persigue el traje al sugerir que las jóvenes se vistan como hadas y ninfas. Este ideal romántico procede del teatro y muy especialmente de la ópera y el ballet. Este tipo de vestido, compuesto por un corpiño vuelto en forma de Berta (volante del escote) y amplia falda de materiales esponjosos y traslúcidos, se confirmó como el traje romántico hasta después de 1865. La joven debía asemejarse a una ninfa, ligera, grácil, etérea, vulnerable. Dentro del adorno personal, la joyería se convierte en elemento parlante. Las mujeres lucen joyas de uso eminentemente ornamental. La larga nómina de piezas abarca desde alhajas para cabello, manos, “de busto” o de luto. La variedad de materiales comprende desde el oro y la plata, sobre todo el primero, que engastan topacios, amatistas, rubíes, esmeraldas y perlas, muy apreciadas ahora. Del estudio de los testamentos y de las pinturas de esta época se desprende la riqueza y diversidad existentes. MODA FEMENINA DEL XIX EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES Retrato de Saturnina Moso Villanueva (fig. 1). Antonio Mª Esquivel, 1845. La moda corrobora su datación. El peinado es el denominado “en bandós”, que organiza el cabello en dos mitades divididas por una raya central, y que estuvo vigente en la década de 1840. Sus orejas quedan tapadas por dos mechones de bucles que caen hasta la altura del mentón, mientras que en la parte posterior podemos distinguir parte de un recogido trenzado. La retratada, de unos cuarenta años de edad, se muestra al espectador de tres cuartos, en una pose distinguida y serena, sentada en una elegante butaca isabelina dorada, tapizada de terciopelo verde. A su lado, sobre una mesilla, la acompañan un libro y un elemento marcadamente femenino, el abanico. La mujer viste un corpiño de terciopelo verde rematado en el escote con un encaje de tul blanco, la llamada berta, y una falda confeccionada en tafetán de seda color gris violáceo. Hace ostentación de un amplio muestrario de joyas en oro. En sus brazos lleva dos brazaletes y dos pulseras, una de ellas de oro y cabello trenzado, es decir, de luto. En sus manos luce tres anillos. En el pecho puede verse un singular broche en forma de sarmientos con una hoja de vid superpuesta, sobre la que vemos una perla engastada con una corona de esmeraldas en su parte superior. Retrato de Isabel II (fig. 2). Vicente López (atrib.), h. 1843-45. Vestida con traje de corte y cubierta con blanca mantilla con diadema de rica pedrería, la reina aparece sentada en el trono. Ostenta las bandas de las órdenes de María Luisa, Carlos III e Isabel la Católica. En el brazo derecho lleva un brazalete con una miniatura de su madre, la reina María Cristina, y con la mano sostiene el cetro con rico puño de cristal tallado, descansando todo el brazo sobre el rojo manto forrado de armiño. La mano izquierda señala la corona real, colocada sobre almohadón con adornos dorados. Retrato de María Roy (fig. 3). Gonzalo Bilbao, 1890. La esposa del pintor aparece recostada sobre un diván envuelta en una piel blanca. La figura emerge sobre un fondo oscuro que acentúa la elegancia de la escena. María Roy Lhardy era hija de un banquero francés y madre suiza afincados en Madrid. En 1938 donó al museo una importante colección de sus obras de su difunto esposo. Tipo sevillano (fig. 4). García Ramos, h. 1900. A fines del XIX el pintor se especializa en obras con un solo personaje, casi siempre mujeres vestidas de flamenca, con objetos evocadores del género costumbrista local, como guitarras, abanicos o mantones de Manila. Estos objetos están escogidos cuidadosamente para que el cuadro siga siendo una obra costumbrista. La guitarra implica alegría de vivir. El mantón, prenda colorista y exótica, forma un notable juego cromático que permite al pintor acometer la imagen femenina rodeada de los dibujos que forma el bordado. Junto al éste, otro elemento fundamental en el repertorio de José García Ramos es el abanico, presente aqui y en otras muchas obras y complemento lleno de simbolismo y de intensa personalidad, además de compartir con el mantón el origen exótico. Retrato de Conchita (fig. 5). Rico Cejudo, h. 1910. Los detalles de la indumentaria y las joyas están descritos con minuciosidad. Rico Cejudo demuestra su destreza pictórica en la traslucidez de la gasa de la mantilla blanca, que deja entrever las mangas de un vestido negro, y en la blonda de encaje, remetida por el escote a la moda de la época. Las notas de color las ponen los claveles rojos que adornan el pecho y el cabello de la modelo, visibles estos también bajo las transparencias de la mantilla, así como la cascada de flores y hojas bordadas del mantón de Manila de tono marfil que reposa sobre sus piernas.