(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA
APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA FICHA 15: RETRATO INFANTIL EN EL
SIGLO XIX MUSEO DE BELLAS ARTES / ATRIUM / Guía Emilio Rubio / Temática
infantil en el XIX ( la próxima
abordaremos la temática de los festejos con la Muerte de un torero de José
Villegas) Rocío es experta en
tejidos de Uzbekistan (la serie de Domingo Martínez sobre las fiestas en
el XVII con las grandes carrozas) representaciones infantiles se recoge hasta el
XIX , pero Murillo influye como maestro
en Bernardo Lorente Germán, el autor del cuadro el Infante D. Felipe ) fue un retrato de aparato en este caso
el INFANTE DON FELIPE vestido de ¾, otros tipos eran: busto, medio cuerpo, 3/4 y completo; el formato de retrato oval pero con
marco cuadrado, Murillo ya lo introdujo
en un enmarcamiento pétreo, que indica
fortaleza y solemnidad; Bartolomé
Esteban Murillo irrumpe en el panorama pictórico y introduce a los niños,
Niño Jesús juega con su primo San
Juanito, da cualidades humanas a los niños, también a los ángeles; Bartolomé Esteban
Murillo baja la edad de los ángeles. los trata como niños, nuevo concepto de la escena infantil, la pintura de género de denuncia social
por la grave crisis económica y demográfica, los niños pilluelos tienen una sonrisa, Bartolomé Esteban Murillo restablece el
modelo infantil; Infante don Felipe
todavía los ojos recuerdan a Murillo, el
hijo de Felipe VI, este monarca llega al
trono por azar, es un reinado largo de
45 años de 1700 a 1746 ; Felipe V, el
animoso tenía trastornos, era
bipolar Felipe V comportamiento alarmante, permanencia en el lecho durante meses no sé
aseaba y no quería que le diera el sol, Felipe V casa con María Luisa de Saboya
tiene cuatro hijos, dos mueren y los otros dos son, Fernando VI y Carlos III enviuda
y casa con Isabel de Farnesio , le dio 7 hijos más, era la que gobernaba y secuestra a los
hijastros, les marca la adolescencia y
buscan que sus hijos tengan un buen casamiento, el Infante Felipe se casa con María Luise,
nieta de Luis XIII y lo nombraron duque de Parma y la duquesa de Parma estaba
acostumbrada a vivir en Versalles; entrega
de princesas con el reino de Portugal, rivera de Hervás, Felipe a María Victoria, esposa de José I príncipe
de Brasil y la Braganza se tendría que casar con Fernando VI, Felipe V se queda en Sevilla 5 años, sé trae la fábrica de tapices, como Sevilla es la capital se hacen obras de
infraestructuras por indicación de Isabel de Farnesio; Isabel de Farnesio hace 3 maestranzas: Sevilla Granada y Ronda y que el puesto más
significativo de esas maestranzas tienen un uniforme muy singular, casaca roja, Felipe V propone que haya corridas para no
tener el coso de madera, en 1730 el coso
se hace permanente, hacen retratos de
los hijos para que tener el recuerdo, por si enfermaban, el cuadro presidia (como Hermano Mayor de la Maestranza) las
reuniones y las corridas de la Real Maestranza de Caballería, también las juntas de sus maestrantes; el Infante Felipe destaca por ser estudioso de
matemáticas, astronomía y música, sabía varios
idiomas ; al infante Felipe se le hace
un cuadro a través de Jean Ran , encargó un cuadro pero como no gustó y le
encargaron otro a Eduardo Llorente, chaqueta alargada , chupa , casaca
con aberturas para montar a caballo, cerrada con muchos botones, el chalequillo y camisa (como
ropa interior) y para que no se vea la
camisa se cubre con un pañuelo , bocamangas adamascado y con
encajes; peluca empezó con Luis XIII
que era calvo, pelucas con crines de
caballo, el color rubio ceniza , se puso
de moda en Francia; y en Inglaterra el
negro azabache, pero recargaban los
gustos, el pelo de cabra era más
económico; condecoraciones toisón
de oro (para conmemorar las luchas contra las tropas protestantes) la Paloma de Pentecostés y la estrella con
ramas dobles; siglo XIX cambio por las
familias burguesas, CARLOS POMAR MARGRAND ( donado por Antonio Siravegne y Caridad
Lomelino dona 74 cuadros y piezas de mobiliario) ; el dato escalofriante del
55% de niños fallecidos antes de los 10 años ; la textura del traje de
terciopelo; las familias pobres
pensaban en el término productivos las niñas aportaban poco, los niños estaban mejor alimentados , las
madres Les hacían un retrato por si moría niño vestido como cualquier adulto, después de la primera comunión se les pone
ropa de adulto, hasta la primera
comunión niños y niñas iban vestidos iguales y tenían muchos amuletos, por miedo a la muerte, en la infancia se vendaban a los niños (fajados)
y a las niñas no se les quitaba; los padres quieren inmortalizar buscando su
futuro, vestidos de militares, de sacerdotes o monjas, en esos años los niños varones van a clases
fuera de casa, las mujeres tienen clases
dentro de casa; los niños aparecían en
el cuadro era como una escenografía, tanto en la servidumbre, ropa y juguetes) Antonio María Esquivel recibe influencia
de pintura inglesa, motivo del fondo
como jardines ingleses, RETRATO DE IRENE JIMÉNEZ de 1889 Jiménez
Aranda era muy avanzado, le imponían la pintura histórica pero después se
abre a otras expresiones, es muy
preciosista, en 1870 se va a Roma con
García Ramos, está 9 años en Italia
visitando Venecia y otras ciudades, conoce a sus pautas de la nuevas formas de
expresión artística, sigue la corriente de su maestro Fortuny, incidieron las vanguardias parisinas; aquí pinta a su hija, retrato de velazqueño siguen guiándose por las
obras de los grandes maestros, cuadro
con mucha fuerza, la propia hija representada lo dona al museo, pero está
triste el lenguaje no verbal tipo 3/4 ; PAJES
DE LA DOGARESA de José Villegas Cordero su mujer Lucía Monti, una
romana adinerada, su obra muerte de un torero tardó 10 años en ejecutarlo , fue
un boceto para la obra Triunfo de los dogaresa (duquesa veneciana) este fue boceto
del cuadro 5 m; aparecen en la tumba en el cementerio de José Villegas , otro
cuadro de Virgilio Mattoni EL ABAD
FICHA ATRIUM
EL RETRATO INFANTIL Desde la Baja
Edad Media proliferan los retratos infantiles en los ámbitos de la realeza y la
alta aristocracia como objetos vinculados al protocolo que antecede a la firma
de acuerdos matrimoniales. De esta forma se convierten en herramientas de gran
utilidad para los diplomáticos comisionados a tal fin, resultando decisivos
para obtener el beneplácito del futuro cónyuge. Estas obras, como es lógico,
priorizan la idealización sobre la emulación naturalista, e introducen todo un
catálogo de símbolos alusivos al linaje, virtud y riqueza del efigiado. Algunas
de las mejores obras de Velázquez se encuadran en este género. A partir del
XVIII el uso del retrato infantil se extiende a la burguesía y deja de ser
exclusivo de las clases privilegiadas. Se vuelven además descriptivos y fieles
al modelo, incluyendo elementos que indican méritos, virtudes y categoría
social. Al parecido físico, logrado con maestría y oficio, se suma ahora la
expresión del carácter, lo subjetivo e individual del retratado. En el XIX el
movimiento romántico que triunfa entre la burguesía presenta a los niños con la
ropa y sobria actitud elegante que caracteriza a esta clase social, cada vez
más influyente. Las pinturas imitan el mundo de los adultos con niños vestidos de
militares o religiosos que fuman en pipa o portan armas, algo que hoy veríamos
políticamente incorrecto. En este momento Antonio Mª Esquivel se encumbra como
el más valorado retratista de niños de la escuela española. En sus obras plasma
con especial habilidad la ternura, el candor y la psicología de la infancia,
además de ofrecer un veraz testimonio de las modas imperantes por la precisa
observación de la indumentaria. La lectura documental de estas piezas se
enriquece con la introducción de elementos propios del entorno infantil como
animales de compañía o juguetes (aros, tambores, muñecas o caballos). El
vestido no se diferencia del adulto excepto en la talla, salvo escasas
salvedades como la introducción en los femeninos de faldas cortas que dejan ver
las piernas con pantalones de volantes. En los masculinos predomina el traje de
inspiración militar que se emplea para recibir la primera comunión, a saber,
chaqueta con solapa de raso, camisa blanca con corbatín y pantalón. Se percibe
asimismo un proceso de pérdida de rigidez y envaramiento, donde las siluetas se
suavizan como consecuencia del corte de las prendas en ángulos curvos y del
empleo de una mayor gama cromática. El estilo pulcro de esta corriente se
aprecia especialmente en las texturas y brillos de los trajes, que se captan
con minuciosidad. RETRATOS INFANTILES EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES RETRATO DEL INFANTE DON FELIPE (fig. 1).
Bernardo Lorente Germán, 1730. Adquirido por la Junta de Andalucía en 2002,
presenta al infante con 10 años de edad en giro de tres cuartos, vestido a la
usanza de la época con casaca roja de bordados plateados, y con los atributos
propios de su rango; Toisón de Oro, insignias de las órdenes del Espíritu Santo
y San Juan y emblema de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El formato
ovalado responde a las preferencias de la retratística cortesana del momento,
de marcado gusto francés. El cuerpo está levemente girado para mirar de frente
al espectador, con la mano izquierda apoyada en un sillón y la diestra
levantada apuntando hacia fuera del cuadro. Un cortinaje cubre el fondo del
lienzo, en cuya parte izquierda se advierte una ventana a modo de punto de fuga
en la que aparece un celaje de tonos dorados y azules. El traje, modelo de
origen francés adoptado por la corte desde la llegada del primer Borbón, se
compone de casaca, chupa y calzón. La primera es ajustada al torso, con falda
de vuelos, cuatro bolsillos de distintas formas adornados con botones y mangas
pagoda, estrechas en los hombros y muy anchas en los puños, que se decoran con
bordados (fig. 2). La chupa, ajustada y con mangas, se solía realizar de una
pieza con la misma tela que el forro de la casaca. El calzón llegaba hasta
debajo de las rodillas, incluyendo aperturas laterales que se cerraban con
botones o cintas de seda. A este conjunto se añaden guantes, medias, peluca,
sombrero, corbata, pañuelo, ropa interior de ricos encajes y zapatos con
hebillas y tacón. RETRATO DE CARLOS POMAR
MARGRAND (fig. 3), Antonio María Esquivel, 1851. Aparece en primer plano la
figura en pie del niño con una fusta en su mano derecha y sosteniendo las
bridas de un caballo de cartón con la izquierda. La obra evoca con acierto el
ambiente infantil gracias a su esmerado dibujo, riqueza cromática y al paisaje
de fondo de inspiración inglesa. El traje no se diferencia de la moda adulta, y
sus juegos reflejan las tareas que habrían de desempeñar cuando, pasados los
años, asumieran el rol de sus antecesores. LOS
PAJES DE LA DOGARESA (fig. 4), José Villegas Cordero, 1888. Villegas
representa en esta escena todo el lujo y suntuosidad de la Venecia renacentista
con notable esmero y rigor en la plasmación de indumentarias (brocados y
terciopelos), objetos simbólicos y arquitectura. En el centro, precediendo la
pequeña comitiva, aparece la figura del paje más joven con calzas rosas y jubón
dorado, portando sobre un almohadón una corona de laurel. La seriedad de este
muchacho, pese a su expresión dulcificada, contrasta con las más relajadas
actitudes de los otros dos niños, que crean una tierna y encantadora atmósfera.
La meticulosidad con que detalla toda la obra delata que esta tela, a pesar de
nacer como un estudio preparatorio para el gran lienzo del Triunfo de la Dogaresa, fue terminada por Villegas como pieza
autónoma. RETRATO DE IRENE JIMÉNEZ (fig.
5), José Jiménez Aranda, 1889. Representa a la hija del pintor durante su
estancia en París. Aparece con la mirada perdida, muy seria, cansada y aburrida
de posar. Es esta naturalidad, junto al trazo suelto y al contraste cromático
entre el vestido y el fondo, lo que otorga fuerza a la obra. Esta pieza de
aires velazqueños obtuvo dos medallas de oro internacionales (París en 1889 y
Berlín en 1893), y fue donada al museo por la efigiada junto a un autorretrato
del artista y un retrato de su madre. Al ser la primogénita, Irene heredó los
tres lienzos, fundamentales en el conjunto de la producción de su padre.
Bernardino de Pantorba, nieto del pintor, describe así el legado en un artículo
de prensa de 1953: "Dentro de breves días contará nuestro museo con tres
cuadros que incorporan a su catálogo el nombre, hasta ahora ausente, de uno de
los pintores sevillanos más insignes de su época. Hoy ha quedado subsanada esta
falta gracias al generoso amor a Sevilla de una de las hijas del maestro




















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