(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA
APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA: FERIAS,
PROCESIONES Y ROMERÍAS (COLECCIÓN BELLVER) Casa Fabiola ; Napoleón
quiere anular la individualidad y apoyándose en lo grecorromano y el
romanticismo acusa de eso y dice que cada pueblo tiene que tener su
singularidad y Sevilla tenía su singularidad y muy distinta del mundo clásico; las zonas urbanas estaban vírgenes porque la
industrialización había llegado tímidamente y de puntillas; en el segundo tercio del siglo XIX aparece
algo aquí en Sevilla y aparecen personajes y artistas de centro Europa, a partir de 1830 se hace por una exaltación de
lo singular que nos lleva a la tipificación las figuras del contrabandista, el bandolero, la maja, la gitana; cuadros románticos por excelencia: MAJOS (
ropajes) chalequillo, calzas, faja, camisa blanca, chalequillo con alamares militares; son pintores extranjeros y escritores
extranjeros, suelen ser veteranos de
guerra, la que mantuvo España contra los
franceses hasta 1814, les interesa la
realidad muy distinta a Europa porque aquí no hubo industrialización y en las grandes
ciudades europeas había desaparecido la artesanía; aquí todavía quedaban cierto gremios artesanos;
en 1848 llega Pickman para poner su fábrica de loza y se ocupan
conventos para hacer ciertas industrias; a pesar de ello Sevilla mantiene el horizonte
del romanticismo porque en este tipo de pintura cambia la pintura propia de
Murillo por este costumbrismo;
en las guerras la ideología cuenta poco;
FERIA DE 1855 la primera fue en 1847, los
trajes masculinos proceden de los trajes de faena agrícolas, en la mujer también empiezan a enriquecerse en
los ropajes y sus abalorios ( son de
origen oriental) y en el caso de los hombres son abalorios militares, en 1857 ya había 100 casetas había muchos
puestos de comidas y bebidas, de churros y buñuelos; cuadro CAMINO
DE SANTIPONCE POR LA BARQUETA ( lo de
Barqueta es porque había una barca);
feria era para transacciones de ganado, había enclaves para el ganado: en Tablada, finca de La Isabela y el Prado de Santa Justa;
el ganado se llevaba a la Feria en el
día , pero por la noche si no se había vendido volvía a estos enclaves, pero la
propia feria de ganado se convirtió en esos enclaves; eran los Lunes, Martes
y Miércoles Santo; empezaron solo 3 días;
FERIA DE
SEVILLA ( Manuel Rodríguez de Guzmán) 1867; la expresión feria era asumido como no
laborable, no sé aplicaban impuestos, en época de Alfonso X era la Feria de San
Miguel; el romanticismo empuja a
que la gente cierre la puerta a las influencias, a volvernos más folclóricos, la puerta de San Fernando daba acceso a la
calle San Fernando ( se soterra el Tagarete) ; la pintura realista acaba con la
tipificación de los personajes, dos escuelas de costumbrismo
: madrileña y sevillana; la CASETA tenía 4 m de ancho, muy estipulado, farolillos eran venecianos; licencias para las casetas había puestos
lúdicos, iban a lo largo de la muralla
de la calle San Fernando y hasta la Puerta de la Carne, lo que ahora son los jardines de Murillo, cuando se tira la puerta de San Fernando se
coloca una pasarela de hierro y se ilumina con electricidad; 1878 la calle Julio César, de urbanismo isabelino aquí fue el primer ejemplo
de electricidad en una vivienda; en el cuadro Feria de Sevilla se ve una torre ( Torre del agua del Alcázar) entre la
Giralda y la Puerta de San Fernando; el
motivo del cuadro Feria de Sevilla sería la caseta de los Montpensier; cuadro CAMINO
DE LA FERIA de (Andrés Cortés Aguilar) buñolera del Salvador, tiene escenas galantes, gorro calañés (según nos explica una compañera
es por tener origen en el pueblo de Calañas, pero me cuesta trabajo pensar que
núcleos de cien habitantes y perdido en el Andévalo sean generadores de una
costumbre de indumentaria, según Google es por el nombre del pueblo y es cierto
que por allí hubo mucho contrabandista, pero la verdad me cuesta trabajo
pensarlo ]; los románticos europeos veían las indumentarias costumbristas como
oriental, tiene un componente oriental, los románticos buscan el exotismo, valoraban la individualización,
se valoraba lo islámico, pero los artistas se van a Marruecos: Fortuny, Gonzalo de Bilbao y otros ; en el
cuadro CAMINO DE LA FERIA personajes cantor
ciego con las cajas de su cantar de ciego romancero, capataz ; dinastía de pintores en
Sevilla no había escuela de artistas; pero con Eduardo Cano empiezan una saga de pintores
como Villegas, Rico Cejudo y otros como Jiménez Aranda, alumnos de Eduardo Cano; CAMINO DE LA
FERIA DE SANTIPONCE de Manuel Rodríguez Guzmán ; PRADERA CON VACAS , se puede hablar de un primer realismo Andrés Cortés Aguilar; los pintores sevillanos que van a Roma y a
París ya conectaban con el impresionismo, pero no lo abrazaron y, sobre todo, no abandonaron el costumbrismo, se le llamó segundo costumbrismo o costumbrismo realista; CASA FABIOLA pertenecía
al convento de Madre de Dios era una hospedería de los siglos atrás,
equivalente a hoteles actuales, marqueses de Oriol la venden a José Manuel Lara, el editor de Planeta y aquí se trajo parte de
la colección de Bellver, antes que ya había
donado al Ayuntamiento de Sevilla y a Capitanía General; la colección la forman 599 piezas, 300 pinturas después esculturas relojes y
otros; el Museo de Bellas Artes había
recibido una colección importante de González Abreu; Bellver invirtió mucho
dinero en restauraciones; la colección
se vino a esta casa sin la montera del patio y sufrían mucho los cuadros el
museo no tiene éxito, nos cuesta el
dinero; PASEO
DE LA CALLE BETIS Ricardo López Cabrera todo exótico, abanico, peineta y el pilluelo, MAESTRA DE
NOVICIAS de Alfonso Grosso con los jazmines; dominio realista tiende al realismo social, denuncia social; en la Sevilla se mantiene el costumbrismo como
temática, a pesar de las nuevas
corrientes pictóricas, pero ya la
formación y la técnica no es tan buena, estos pintores van a poder conocer el mercado;
UN DÍA
DE JUERGA EN MÁLAGA extranjeros con familias de gitanos, EN BUSCA DE
CONQUISTA de Gonzalo Bilbao ; cuadro de FERIA Y FIESTA
FICHAS ATRIUM
EL COSTUMBRISMO EN LA PINTURA
SEVILLANA La aparición en Andalucía, y especialmente en la Sevilla de hacia
1830, de una producción pictórica con una personalidad propia dentro del
panorama español va a responder a una serie de circunstancias tanto de índole
local o incluso nacional, como a otros motivos de carácter más general o
europeo. Su producción se manifiesta a través del la temática costumbrista que
en relación con la mentalidad romántica, que proclama y afirma el carácter
diferente de cada pueblo, exalta sus características particulares expuestas a
través de tipos y escenas consideradas significativas. Será el Romanticismo el
movimiento que como oposición a los valores de la Ilustración, afirme que no
existe la posibilidad de alcanzar un conocimiento aplicable a todos los hombres
y realidades sino que, por el contrario, el conocimiento es en esencia
particular y referido a realidades distintas. El romanticismo, en un plano
existencial, será la expresión del desajuste entre el individuo y un mundo nuevo:
el de la revolución política e industrial. Este mundo de la máquina, de la
industria, de la "civilización" se considerará prosaico y aniquilador
de todas las características singulares de los pueblos. De él se teme la
uniformidad que crea en personas y naciones, proceso de nivelación vivido como
arrollador e inevitable. Será la seguridad desgarrada de que la civilización
acabará con lo genuino y lo autóctono lo que lleve a la huida de esa realidad y
a la búsqueda de situaciones donde imperen la singularidad de una sociedad
concreta, cobrando interés de esta manera el orientalismo, el exotismo y el
medievalismo como expresión de huida en el tiempo; valorizándose por tanto,
reductos incontaminados, naturales, es decir, al margen o fuera de la
civilización occidental. Es así como España, que tras la Guerra de
Independencia empieza a ser conocida en Europa a través de los relatos escritos
de los participantes en la contienda, se convierte en foco de atracción para
los románticos europeos, encandilados por su particular historia, por el
carácter de sus gentes y por lo primitivo de sus costumbres. Y va a ser
Andalucía la región española que para propios y extraños conserve más
genuinamente su pasado original, islámico, la que esté habitada por una mayor
variedad de tipos con unas costumbres singulares, la que represente para los
viajeros extranjeros el compendio de España, el Oriente a corta distancia.
Significa y resume la imagen fundamental de un país cuyo pasado es aún
existencia y donde el espíritu burgués no había llegado aún a destruir su
personalidad, contrapuesta a otras regiones europeas. Por lo tanto no es de
extrañar que en los relatos de viajeros el espacio que ocupe sea más amplio y
que se ofrezca una visión de España en clave andaluza. En un principio le va a
deber mucho a artistas europeos, especialmente británicos y franceses, quienes
instalados en Sevilla y Granada, van a configurar sus temas e imágenes más
frecuentes. Tal incitación y demanda será uno de los factores que expliquen la
aparición sobre todo en Sevilla, de una abundante obra pictórica costumbrista.
Será en esta ciudad, principal centro de interés de viajeros y artistas, donde
desde 1835 pintores como los Bécquer, Antonio, Manuel y Francisco Cabral
Bejarano, José Roldán, Andrés Cortés, Manuel Rodríguez de Guzmán, Manuel
Barrón... entre otros, realicen una producción casi en serie de obras muchas
veces destinadas a la exportación, configurando y definiendo la singularidad de
tal escuela.
LA PINTURA DE FESTEJOS EN LA
COLECCIÓN BELLVER La pintura costumbrista se caracteriza por el fenómeno de la
tipificación. El personaje se convierte en tipo y adquiere el carácter
definitorio de toda una colectividad. Entre ellos El majo, de extracción popular,
y su equivalente La mujer andaluza, aparecen definiendo la primera iconografía
costumbrista romántica, donde se les resalta por el concepto estético de su
existencia. Como derivación de los citados podríamos citar el caballista,
imprescindible en ferias y romerías, exponente de una satisfactoria situación
económica en una sociedad agraria; los Bandoleros y contrabandistas, abundantes
en libros de viajeros, rebeldes en la imaginación romántica, más presentes en
el primer costumbrismo; Pilluelos y mendigos, que tienen sus antecedentes en
Murillo y son, a veces, mero pretexto para ofrecer una imagen caritativa de las
clases acomodadas; Los gitanos, personajes claves en las ferias donde ejercen
de tratantes o buñoleras y también protagonistas en las fiestas flamencas en
ventas y mesones. Por los mismos años en que se advierte esta sugerente
inclinación por los personajes rústicos aparece la temática de festejos,
especialmente de las ferias de Sevilla y sus pueblos, eventos en los que se
destaca la estructura latifundista en las costumbres y valores sociales, y que
van a representar para el costumbrismo una oportunidad singular en la que se
podrá apreciar todo lo específico de "lo andaluz” a través de las
diversidades de tipos y situaciones. El tema fue aprovechado para presentar
vistas del Real en las que aparecen destacados el aspecto de fiesta y la
función comercial ejercida por ella. Un abigarrado mundo de caballistas,
pastores, buñoleros, gitanos, ocupa parte significativa de los lienzos. Los
artistas adoptan un similar punto de enfoque, de tal manera que el perfil
monumental de la ciudad con la Fábrica de Tabacos, la Puerta de San Fernando,
Alcázares, Catedral y Giralda servirán de contrapunto a la multitud de los
primeros planos. Se destacan asimismo el carácter ecléctico y el contraste
entre los tipos y vestimentas de las clases acomodadas y de los campesinos y
gitanos. En estas celebraciones adquiere notable esplendor la riqueza colorista
de las vestimentas a la par que se recogen la singularidad de unos días
señalados en el calendario y el contexto monumental en el que acontecen. Habría
que distinguir dos modalidades dentro de la pintura de festejos; por un lado
las ferias, romerías y cruces de mayo, y por otro las procesiones religiosas,
como el Corpus Christi o la Semana Santa. Centrándonos en el primero de los
asuntos debemos citar en la colección Bellver los lienzos La feria de
Santiponce (figs. 1 y 2), de Andrés Cortés Aguilar; Majo de Feria y La feria de
Sevilla (fig. 3), de Rodríguez de Guzmán, el segundo versión reducida de un
original de Patrimonio Nacional; Camino de la feria de Santiponce (fig. 4), del
mismo autor, que aquí reproduce una obra anterior exhibida en el Prado. Es
curioso que en estas tres se acentúe más el lado festivo que la función
mercantil. Dentro del costumbrismo tardío de tono realista habría que citar
Feria en el Aljarafe (fig. 5) o La cruz de mayo, de Rico Cejudo; En busca de
conquistas (fig. 6), de Gonzalo Bilbao; Paseo por la calle Betis (fig. 7), de
Ricardo López Cabrera; Romería del Rocío (fig. 8) o En el Rocío, de Francisco
Hohenleiter; y Romería del Rocío o La bendición de los campos, de Salvador
Viniegra Lasso de la Vega.










