martes, 10 de marzo de 2026

PINTURA SEVILLANA : PINTURA REALISTA (COLECCIÓN BELLVER )

 







































 (VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA: PAISAJE REALISTA COLECCIÓN BELLVER / ATRIUM / Guía Emilio Rubio / Paisajes románticos en el cuadro “Camino de la Feria” paisaje falso,  idealizado;  “Paisaje sevillano” vista de Sevilla edificio con actividades fluviales,  acomoda todo al paisaje romántico,  de estudio,  falso;  PAISAJE CON PASTORES Y GANADO paisajes inventados,  conceptos que no se ajustan a la realidad, en 1835 cambia con los pintores franceses de “Au plein air” es un paso adelante por avances tecnológicos como el bote de pintura (antes se tenían que hacer los colores manualmente , era de uso diario);  aparece el   caballete portátil y el ferrocarril,  fundamental para la pintura realista;  en 1850 los pintores de Paris se instalan en el bosque de Marvizón;  empiezan sus pinturas al aire libre pero no se termina en el campo, sino en los talleres,  se termina en el estudio, la ciudad se vuelve incómoda por la industrialización dentro de las ciudades;  en Sevilla , algunos conventos se destinan a fines industriales:  ruidos,  olores,  contaminación ambiental,  en Triana había 200 alfares y tejares;  búsqueda de la huida de las ciudades;  Andrés Cortés se hace discípulo de Millet y los parámetros los marca Corot , Rousseau y Millet, tenían sus atelier cerca de Marvizón; pintura de tono naturalista,  hay una intensificación del realismo,  llamado virtuosismo ; Mariano Fortuny representante de esta tendencia de pintura realista;  escuela jardines de flores,  con hojas pasadas;  pintura de “casacones” para el mercado norteamericano; Fortuny, Madrazo y Martin Rico proceden de la escuela de Marvizon y Martí Alsina ( Cataluña) Carlos de Haes ( Madrid)  Villarmir era su maestro; capítulo central lo representa Martín Rico , Fortuny , Sánchez Perrier y Aranda se empapan del virtuosismo preciosista; PRADERA CON VACAS de André Cortés , Antonio se queda en Francia pintura de Marvizón, los animales miran inmóviles y retantes, parece que se escucha los insectos,  el fluir y del agua,  hay nostalgia y añoranza por el campo,  por no pensar en la ciudad contaminada,  este capítulo del paisaje ese el mejor representado en esta colección,  la pintura francesa en este momento Antonio Cortés se mueve en el impresionismo;  PROMENADE Jiménez de Aranda (1881) en Francia la pintura realista es el impresionismo,  pero al realismo se vendía muy bien en Estados Unidos;  Jiménez de Aranda estaba muy cotizado en USA,  los marchantes lo preferían al impresionismo, Sevilla vuelve a la cúspide con Jiménez Aranda, hasta entonces los pintores imitaban a Murillo y no había talento;  Sevilla del XVII a principios del XIX  no se destacaba,  pero con el realismo se vuelve a estar en el candelero;  José Villegas en Roma y José Jiménez Aranda en París,  estaba muy cotizados;  Fortuny muy cotizado, los marchantes se rinden ante él,  le respetaban los transgresores y los académicos;  Fortuny distorsionaba los laterales para centrar la imagen en lo que más quería destacar;  de otoño a invierno estaban en Sevilla,  en primavera en Venecia y en verano en París;  Bellver tenía pocos recursos económicos,  hizo dinero con el arte,  por la compra venta,  la que se genera ingresos,  la mejor colección de pintura realista de Sevilla,  por ejemplo Emilio Sánchez Perrier referente mundial del paisajismo;  PROMENADE gamas de verdes,  Fortuny inventa colores,  SALA DE SÁNCHEZ PERRIER ; PAISAJE CAMPESTRE de Emilio Sánchez Perrier,  formato tomado de la pintura histórica,  perspectiva acelerada de Van Gogh,  ya lo ponía en práctica Fortuny,  los 5 años de Fortuny,  Madrazo y Martín Rico;  taller de Fortuny en el Realejo de Granada,  el atelier se convierte en templo y visita de todos los artistas,  colecciones, muchos  brocales de pozo y piezas nazaritas,  la estancia en Marruecos de Fortuny influyó en la escuela del realismo sevillano;  Sánchez Perrier y otros;  EL CASTILLO DE ALCALÁ DESDE EL ADUFE en la colección Bellver hay cuadros muy dispersos en calidad pero era muy representativo de una colección del gusto del propietario;  MOLINOS DE ALCALÁ ; Escuela de Alcalá Emilio Sánchez Perrier,   Manuel García Rodríguez (LA TARDE EN ALCALÁ) y José Pinel Llul (MOLINOS DE ALCALÁ   PAISAJE DE ALCALÁ José Pinel Llul llevó obras a Buenos Aires y tuvo mucha repercusión económica, fue una gran idea y le llamaban el pintor marchante;  El Tren del pan, línea de cercanías,  tren de los panaderos,  los artistas iban hasta Alcalá;  García Rodríguez pintaba abanicos y cerámica para poder vivir se formó en un centro religioso gracias al apoyo de una beata, pero se rebeló y se dedicó a hacer decorados; muchos pintores se montaban en el tren sin pagar García Rodríguez andaba mucho y decía que lo bonito siempre está lejos;  paisajes realista suele ser en crepúsculo y al atardecer,  genera poética del silencio,  soledad la presencia del hombre está en los aperos de labranza;  PAISAJE CAMPESTRE florecillas, distorsión lateral,  influencia de las estampas japonesas,  aprovecha árboles sin hojas;  LA TARDE ALCALÁ Manuel García Rodríguez palomas,  árboles de ribera,  reflejos del agua;  cuadros de pequeño tamaño tipo folio,  tabletin,  el despacho burgués no necesita mostrar los ancestros, orígenes y méritos,  sino necesita la pintura reconocida burguesa,  el paisaje no aparece como motivo específico hasta el XIX , género específico;  Martín Rico aprende los reflejos del agua y galerías de verde;  Alcalá se convierte en lugar de peregrinación para pintores de todo el mundo hasta el siglo XX;  para Carmen Laffon, Joaquín Saenz y Duclós los cometidos del paisaje para cerrar distorsión estaban laterales para centrar la imagen,  para la escuela de Alcalá es el crepúsculo;  RIBERA DEL GUADALQUIVIR Manuel García Rodríguez 1894,  fondo de la Cartuja,  poste eléctrico,  TRIANA 1924 José Arpa Perea se busca la vida en otras tareas como profesor en México,  por prestigio de las academias de Sevilla,  en verano pinta el Cañón del Colorado y vende mucho en EEUU,  LOS RECOVEROS de José de la Vega Muñoz , escenas de un patio con pollos y gallinas;  del paisaje urbano al paisaje deshabitado y después la pintura de naturaleza a paisajes urbanos de interior,  con jardines

 

FICHAS ATRIUM

PAISAJE REALISTA EN LA COLECCIÓN BELLVER La pintura de paisaje, valorado como género gracias al ideario romántico, evolucionó desde el último tercio del XIX hacia la nueva plástica realista. Se trata de un paisaje directo del natural, realizado au plein air, “al aire libre”; y que, al perder cualquier énfasis argumental, tiende a la objetividad. Su origen está en Francia, en los artistas que conformaron la llamada Escuela de Barbizón, donde observaron los efectos lumínicos y atmosféricos en sus más variadas manifestaciones. En España, los asuntos se centraron en el mundo rural, la montaña y la marina. En el paisajismo español sobresalen Carlos de Haes, en Madrid, y Ramón Martí Alsina, en Cataluña. En lo que concierne a Sevilla, en 1872 los artistas se asociaron para crear la Academia Libre de Bellas Artes, centrada en el cultivo de ejercicios sobre modelos del natural realizados al aire libre. En 1873 se inauguró una línea de ferrocarril que comunicaba la capital con Alcalá de Guadaíra y poco más tarde se funda en el Ateneo la Sociedad de Excursiones, que organiza salidas a distintos pueblos de la provincia. Al amparo de estas iniciativas un grupo de pintores encabezados por Sánchez Perrier se reúnen en Alcalá para pintar paisajes, creando la escuela del mismo nombre. Los paisajistas incluidos en la donación Bellver, todos andaluces, no fueron ajenos a lo anterior. El sevillano Antonio Cortés Aguilar, hermano del pintor romántico Andrés, realizó en Francia su Troupeau, “Rebaño”, donde se advierten conceptos estilísticos de la Escuela de Barbizón, pues no en vano fue discípulo de Troyon, uno de sus integrantes. También allí José Jiménez Aranda pintó su acuarela Promenade, “Paseo”, donde con gran habilidad captó lo efectos de la luz solar filtrada a través del ramaje arbóreo (fig. 1). El mejor paisajista de la escuela realista sevillana, Sánchez Perrier, asimiló en Paris la obra de Corot y del resto del grupo de Barbizón. Los motivos fluviales son sus preferidos: cauces o recodos de solitarios ríos con riberas pobladas de espesa vegetación y árboles de finos troncos, en cuyas plácidas aguas incide la luz ambiental interpretada con sentido lírico y melancólico. No es de extrañar que, al regresar, hallara las condiciones apropiadas para su sensibilidad en el entorno de Alcalá de Guadaira. Su visión serena, apacible e íntima de la naturaleza se puede admirar en obras como Ribera del Guadalquivir (fig. 2), Ribera del Guadaira, Atardecer a las Orillas del Guadaira (fig. 3) o Paisaje campestre. El carácter tímido, silencioso y reservado de Manuel García Rodríguez se adaptó bien al remanso y a la pureza de los parajes alcalareños. Este exquisito pintor hispalense proyectó su temperamento nostálgico en sus cuidados paisajes, materializados con delicadeza y espontaneidad. Así lo prueban La tarde, por el que obtuvo medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de 1890; El castillo de Alcalá de Guadaira desde el Adufe (fig. 4) y Pinos en el camino de Alcalá de Guadaira. Las inmediaciones del antiguo Betis a su paso por Sevilla fueron plasmados en Ribera del Guadalquivir (fig. 5) y Orilla del Guadalquivir en Triana (1892). Otro buen paisajista fue Pinelo Llull, que además, como promotor de exposiciones, difundió la pintura española por América. Está representado con varios paisajes campestres y fluviales, de los cuales, tres pueden identificarse con la ribera (1883), los molinos de agua (fig. 6) o algún camino serpenteante de Alcalá (1912). La influencia del ya referido Carlos de Haes, que estuvo vinculado a Málaga, desde su infancia, se sugiere en el quehacer de otros pintores andaluces de segundo orden. Tal es el caso del jerezano José Franco, representado con Paisaje Campestre; o del malagueño Gómez Gil, con la pareja formada por Paisaje fluvial y Paisaje de montaña, que ejecutaría bien entrada la nueva centuria. En este último, sin embargo, no disimula su conocimiento del postimpresionista Paul Cézanne. Coetáneo al anterior, el pintor sevillano Javier de Winthuysen pintó otro lienzo homónimo cuya pincelada denuncia su personal filiación al Impresionismo, corriente a la se que adscribió tras su viaje a París en 1903. Respecto a las marinas, el modo realista de concebir el paisaje propició una nueva forma de encarar las pinturas dedicadas al mar, que puede o bien ser el protagonista principal del cuadro o bien aparecer en segundo plano. Embarcaciones y muelles se convierten pronto en los motivos centrales de estas obras, en detrimento de las localidades portuarias que, al ser relegadas al fondo de la representación, suelen desaparecer. Por tanto, a veces resulta difícil identificar la ubicación si no es indicada por el artista, como afortunadamente sucede en los ejemplares de esta colección. Al malagueño Enrique Florido Bernils corresponde Puerto de Málaga. José Lafita Blanco, natural de Jerez pero formado en Sevilla, era militar de profesión. Mientras estuvo destinado en Cádiz pintó Atraque de veleros en el Puerto de Santa María y Barcos en la Bahía, pareja de 1883; así como Barcas en la playa de Rota (fig. 7), lienzos interesantes por adscribirse a una temática escasamente tratada en la historia de la escuela hispalense. Especial mención merecen por su tratamiento dos obras de asunto marinero realizadas por Ricardo López Cabrera, Pesca en Chipiona (fig. 8) y Lectura en la playa de Rota. En ellas, a diferencia de los paisajes que los pintores sevillanos realizaron en Italia, el autor se preocupa más de los valores plásticos que de los aspectos temáticos y descriptivos. En particular, se centra en el gusto por la captación de la luz, de sus contrastes y calidades, no sólo en las reflectantes superficies acuáticas, sino también en los brillos, penumbras y demás efectos lumínicos que inciden en los personajes, en su indumentaria y en los objetos que los acompañan. Ello responde a la clara admiración del artista por el luminismo de la pintura levantina, encabezada por el prestigioso Sorolla. El interés de los pintores por la captación de la movilidad del agua nos permite dar paso a las vistas urbanas de Venecia, uno de los temas pictóricos puestos de moda por el mercado artístico internacional. El madrileño Martín Rico fue el “vedutista” español más reconocido. Su técnica preciosista deriva de su reconocido entusiasmo por Fortuny, a quien acompañó a Italia en 1872, quedando impresionado por la mágica ciudad de los canales. El malagueño Antonio Reyna Manescau se especializó en coloridas vistas venecianas, como las que representan La dársena de san Trovaso (fig. 9) y Venecia desde santa María del Giglio. Rafael Senet, antes de su regreso a Sevilla en 1890, recreó El embarcadero de la plaza de san Marcos, Canal con el Campanile de santa Fosca y La pesca en la laguna de Venecia. Aquí se custodia asimismo El traghetto de la Salute, lienzo de hacia 1882 que fue propiedad de José Villegas a partir de 1914


lunes, 2 de marzo de 2026

PINTURA SEVILLANA : FERIAS, PROCESIONES Y ROMERIAS

 


Casa Fabiola ( sede de la Colección Bellver) 











Majo y mujer andaluza

Majo y mujer andaluza

Bandolero

Escena costumbrista

Escena costumbrista

Escena de fiesta

Majo

Mujer andaluza

Feria de Sevilla 

Camino de Santiponce por la Barqueta

Feria de Sevilla ( caseta de los Montpensier)

Camino de la Feria 

Torero

Pelea de cigarreras 

El ventilador 

La muerte del marido

La otra muerte , la del burro

Animales muertos 

El barbero sacamuelas

por la Calle Betis 



Maestra de novicias ( Alfonso Grosso ) ¡¡¡grandes los jazmines !!


Romería del Rocío

Un día de juerga en Málaga 

A la conquista (Gustavo Bacarisas) 

Romería del Rocío

Reloj de la Colección Bellver ( fueron 599 piezas : 300 pinturas y las demás entre esculturas, relojes y vajillas ) 

(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA: FERIAS, PROCESIONES Y ROMERÍAS (COLECCIÓN BELLVER) Casa Fabiola ; Napoleón quiere anular la individualidad y apoyándose en lo grecorromano y el romanticismo acusa de eso y dice que cada pueblo tiene que tener su singularidad y Sevilla tenía su singularidad y muy distinta del mundo clásico;  las zonas urbanas estaban vírgenes porque la industrialización había llegado tímidamente y de puntillas;  en el segundo tercio del siglo XIX aparece algo aquí en Sevilla y aparecen personajes y artistas de centro Europa,  a partir de 1830 se hace por una exaltación de lo singular que nos lleva a la tipificación las figuras del contrabandista,  el bandolero,  la maja,  la gitana;  cuadros románticos por excelencia:  MAJOS ( ropajes) chalequillo, calzas, faja,  camisa blanca,  chalequillo con alamares militares;  son pintores extranjeros y escritores extranjeros,  suelen ser veteranos de guerra,  la que mantuvo España contra los franceses hasta 1814,  les interesa la realidad muy distinta a Europa porque aquí no hubo industrialización y en las grandes ciudades europeas había desaparecido la artesanía;  aquí todavía quedaban cierto gremios artesanos;  en 1848 llega Pickman  para poner su fábrica de loza y se ocupan conventos para hacer ciertas industrias;  a pesar de ello Sevilla mantiene el horizonte del romanticismo porque en este tipo de pintura cambia la pintura propia de Murillo por este costumbrismo;  en las guerras la ideología cuenta poco; FERIA DE 1855 la primera fue en 1847, los trajes masculinos proceden de los trajes de faena agrícolas,  en la mujer también empiezan a enriquecerse en los ropajes y  sus abalorios ( son de origen oriental) y en el caso de los hombres son abalorios militares,  en 1857 ya había 100 casetas había muchos puestos de comidas y bebidas, de churros y buñuelos;  cuadro CAMINO DE SANTIPONCE POR LA BARQUETA ( lo de  Barqueta es porque había una barca);  feria era para transacciones de ganado,  había enclaves para el ganado:  en Tablada,  finca de La Isabela y el Prado de Santa Justa;  el ganado se llevaba a la Feria en el día , pero por la noche si no se había vendido volvía a estos enclaves, pero la propia feria de ganado se convirtió en esos enclaves; eran los  Lunes,  Martes y Miércoles Santo;  empezaron solo 3 días;  FERIA DE SEVILLA ( Manuel Rodríguez de Guzmán)  1867; la expresión feria era asumido como no laborable,  no sé aplicaban impuestos,  en época de Alfonso X era la Feria de San Miguel;  el romanticismo empuja a que la gente cierre la puerta a las influencias,  a volvernos más folclóricos,  la puerta de San Fernando daba acceso a la calle San Fernando ( se soterra el Tagarete) ;  la pintura realista acaba con la tipificación de los personajes,  dos escuelas de costumbrismo : madrileña y sevillana;  la CASETA tenía 4 m de ancho, muy estipulado,  farolillos eran venecianos;  licencias para las casetas había puestos lúdicos,  iban a lo largo de la muralla de la calle San Fernando y hasta la Puerta de la Carne,  lo que ahora son los jardines de Murillo,  cuando se tira la puerta de San Fernando se coloca una pasarela de hierro y se ilumina con electricidad;  1878 la calle Julio César,  de urbanismo isabelino aquí fue el primer ejemplo de electricidad en una vivienda; en el cuadro Feria de Sevilla se ve una  torre ( Torre del agua del Alcázar) entre la Giralda y la Puerta de San Fernando;  el motivo del cuadro Feria de Sevilla sería la caseta de los Montpensier;  cuadro CAMINO DE LA FERIA de (Andrés Cortés Aguilar) buñolera del Salvador,  tiene escenas galantes,  gorro calañés (según nos explica una compañera es por tener origen en el pueblo de Calañas, pero me cuesta trabajo pensar que núcleos de cien habitantes y perdido en el Andévalo sean generadores de una costumbre de indumentaria, según Google es por el nombre del pueblo y es cierto que por allí hubo mucho contrabandista, pero la verdad me cuesta trabajo pensarlo ]; los románticos europeos veían las indumentarias costumbristas como oriental,  tiene un componente oriental,  los románticos buscan el exotismo, valoraban la individualización,  se valoraba lo islámico,  pero los artistas se van a Marruecos:  Fortuny, Gonzalo de Bilbao y otros ; en el cuadro CAMINO DE LA FERIA  personajes cantor ciego con las cajas de su cantar de ciego romancero,  capataz ; dinastía de pintores en Sevilla no había escuela de artistas; pero  con Eduardo Cano empiezan una saga de pintores como Villegas, Rico Cejudo y otros como Jiménez Aranda,  alumnos de Eduardo Cano;  CAMINO DE LA FERIA DE SANTIPONCE de Manuel Rodríguez Guzmán ; PRADERA CON VACAS , se puede hablar de un primer realismo Andrés Cortés Aguilar;  los pintores sevillanos que van a Roma y a París ya conectaban con el impresionismo,  pero no lo abrazaron y, sobre todo,  no abandonaron el costumbrismo, se le llamó  segundo costumbrismo o costumbrismo realista;  CASA FABIOLA pertenecía al convento de Madre de Dios era una hospedería de los siglos atrás, equivalente a hoteles actuales, marqueses de Oriol la venden a José Manuel Lara,  el editor de Planeta y aquí se trajo parte de la colección de Bellver,  antes que ya había donado al Ayuntamiento de Sevilla y a Capitanía General;  la colección la forman 599 piezas,  300 pinturas después esculturas relojes y otros;  el Museo de Bellas Artes había recibido una colección importante de González Abreu; Bellver invirtió mucho dinero en restauraciones;  la colección se vino a esta casa sin la montera del patio y sufrían mucho los cuadros el museo no tiene éxito,  nos cuesta el dinero;  PASEO DE LA CALLE BETIS Ricardo López Cabrera todo exótico, abanico,  peineta y el pilluelo,  MAESTRA DE NOVICIAS de Alfonso Grosso con los jazmines;  dominio realista tiende al realismo social,  denuncia social;  en la Sevilla se mantiene el costumbrismo como temática,  a pesar de las nuevas corrientes pictóricas,  pero ya la formación y la técnica no es tan buena,  estos pintores van a poder conocer el mercado;  UN DÍA DE JUERGA EN MÁLAGA extranjeros con familias de gitanos,  EN BUSCA DE CONQUISTA de Gonzalo Bilbao ; cuadro de FERIA Y FIESTA

 

FICHAS ATRIUM

 

EL COSTUMBRISMO EN LA PINTURA SEVILLANA La aparición en Andalucía, y especialmente en la Sevilla de hacia 1830, de una producción pictórica con una personalidad propia dentro del panorama español va a responder a una serie de circunstancias tanto de índole local o incluso nacional, como a otros motivos de carácter más general o europeo. Su producción se manifiesta a través del la temática costumbrista que en relación con la mentalidad romántica, que proclama y afirma el carácter diferente de cada pueblo, exalta sus características particulares expuestas a través de tipos y escenas consideradas significativas. Será el Romanticismo el movimiento que como oposición a los valores de la Ilustración, afirme que no existe la posibilidad de alcanzar un conocimiento aplicable a todos los hombres y realidades sino que, por el contrario, el conocimiento es en esencia particular y referido a realidades distintas. El romanticismo, en un plano existencial, será la expresión del desajuste entre el individuo y un mundo nuevo: el de la revolución política e industrial. Este mundo de la máquina, de la industria, de la "civilización" se considerará prosaico y aniquilador de todas las características singulares de los pueblos. De él se teme la uniformidad que crea en personas y naciones, proceso de nivelación vivido como arrollador e inevitable. Será la seguridad desgarrada de que la civilización acabará con lo genuino y lo autóctono lo que lleve a la huida de esa realidad y a la búsqueda de situaciones donde imperen la singularidad de una sociedad concreta, cobrando interés de esta manera el orientalismo, el exotismo y el medievalismo como expresión de huida en el tiempo; valorizándose por tanto, reductos incontaminados, naturales, es decir, al margen o fuera de la civilización occidental. Es así como España, que tras la Guerra de Independencia empieza a ser conocida en Europa a través de los relatos escritos de los participantes en la contienda, se convierte en foco de atracción para los románticos europeos, encandilados por su particular historia, por el carácter de sus gentes y por lo primitivo de sus costumbres. Y va a ser Andalucía la región española que para propios y extraños conserve más genuinamente su pasado original, islámico, la que esté habitada por una mayor variedad de tipos con unas costumbres singulares, la que represente para los viajeros extranjeros el compendio de España, el Oriente a corta distancia. Significa y resume la imagen fundamental de un país cuyo pasado es aún existencia y donde el espíritu burgués no había llegado aún a destruir su personalidad, contrapuesta a otras regiones europeas. Por lo tanto no es de extrañar que en los relatos de viajeros el espacio que ocupe sea más amplio y que se ofrezca una visión de España en clave andaluza. En un principio le va a deber mucho a artistas europeos, especialmente británicos y franceses, quienes instalados en Sevilla y Granada, van a configurar sus temas e imágenes más frecuentes. Tal incitación y demanda será uno de los factores que expliquen la aparición sobre todo en Sevilla, de una abundante obra pictórica costumbrista. Será en esta ciudad, principal centro de interés de viajeros y artistas, donde desde 1835 pintores como los Bécquer, Antonio, Manuel y Francisco Cabral Bejarano, José Roldán, Andrés Cortés, Manuel Rodríguez de Guzmán, Manuel Barrón... entre otros, realicen una producción casi en serie de obras muchas veces destinadas a la exportación, configurando y definiendo la singularidad de tal escuela.

LA PINTURA DE FESTEJOS EN LA COLECCIÓN BELLVER La pintura costumbrista se caracteriza por el fenómeno de la tipificación. El personaje se convierte en tipo y adquiere el carácter definitorio de toda una colectividad. Entre ellos El majo, de extracción popular, y su equivalente La mujer andaluza, aparecen definiendo la primera iconografía costumbrista romántica, donde se les resalta por el concepto estético de su existencia. Como derivación de los citados podríamos citar el caballista, imprescindible en ferias y romerías, exponente de una satisfactoria situación económica en una sociedad agraria; los Bandoleros y contrabandistas, abundantes en libros de viajeros, rebeldes en la imaginación romántica, más presentes en el primer costumbrismo; Pilluelos y mendigos, que tienen sus antecedentes en Murillo y son, a veces, mero pretexto para ofrecer una imagen caritativa de las clases acomodadas; Los gitanos, personajes claves en las ferias donde ejercen de tratantes o buñoleras y también protagonistas en las fiestas flamencas en ventas y mesones. Por los mismos años en que se advierte esta sugerente inclinación por los personajes rústicos aparece la temática de festejos, especialmente de las ferias de Sevilla y sus pueblos, eventos en los que se destaca la estructura latifundista en las costumbres y valores sociales, y que van a representar para el costumbrismo una oportunidad singular en la que se podrá apreciar todo lo específico de "lo andaluz” a través de las diversidades de tipos y situaciones. El tema fue aprovechado para presentar vistas del Real en las que aparecen destacados el aspecto de fiesta y la función comercial ejercida por ella. Un abigarrado mundo de caballistas, pastores, buñoleros, gitanos, ocupa parte significativa de los lienzos. Los artistas adoptan un similar punto de enfoque, de tal manera que el perfil monumental de la ciudad con la Fábrica de Tabacos, la Puerta de San Fernando, Alcázares, Catedral y Giralda servirán de contrapunto a la multitud de los primeros planos. Se destacan asimismo el carácter ecléctico y el contraste entre los tipos y vestimentas de las clases acomodadas y de los campesinos y gitanos. En estas celebraciones adquiere notable esplendor la riqueza colorista de las vestimentas a la par que se recogen la singularidad de unos días señalados en el calendario y el contexto monumental en el que acontecen. Habría que distinguir dos modalidades dentro de la pintura de festejos; por un lado las ferias, romerías y cruces de mayo, y por otro las procesiones religiosas, como el Corpus Christi o la Semana Santa. Centrándonos en el primero de los asuntos debemos citar en la colección Bellver los lienzos La feria de Santiponce (figs. 1 y 2), de Andrés Cortés Aguilar; Majo de Feria y La feria de Sevilla (fig. 3), de Rodríguez de Guzmán, el segundo versión reducida de un original de Patrimonio Nacional; Camino de la feria de Santiponce (fig. 4), del mismo autor, que aquí reproduce una obra anterior exhibida en el Prado. Es curioso que en estas tres se acentúe más el lado festivo que la función mercantil. Dentro del costumbrismo tardío de tono realista habría que citar Feria en el Aljarafe (fig. 5) o La cruz de mayo, de Rico Cejudo; En busca de conquistas (fig. 6), de Gonzalo Bilbao; Paseo por la calle Betis (fig. 7), de Ricardo López Cabrera; Romería del Rocío (fig. 8) o En el Rocío, de Francisco Hohenleiter; y Romería del Rocío o La bendición de los campos, de Salvador Viniegra Lasso de la Vega.