Martes 12-5-26 (VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA
APROXIMACIÓN ICONOGRÁFICA BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA TEMÁTICA TAURINA
MUSEO REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA / ATRIUM / Guía Emilio Rubio / en el coso
de la Plaza de Toros de la Maestranza , Emilio destaca el soberbio edificio
, nos va a hablar del origen de la colección pictórica; mecenazgo que ha realizado la Real Maestranza
de Caballería tienen por un lado un importante colección de retratos, sobre todo de la Familia Real y de personajes
destacados de la ciudad ; el rey tiene el honor de presidir la Real Maestranza;
los retratos en su mayoría están en la
sede principal de la Maestranza que es un edificio de Aníbal González ,
este arquitecto al final hace un regionalismo más atemperado, otro apartado de la colección son las donaciones
y compras de arte de temática taurina de la propia Real Maestranza de Caballería
con motivos taurinos (abanicos, textiles y cerámicas); la temática taurina está desde la antigüedad,
es como una religión en el Mediterráneo; las características de selección del animal de
hace miles de años; el espectáculo
es del XVII y en el XVIII con Costillares empieza un periodo de
apogeo; el espectáculo con toros los
protagonistas son los nobles y en un momento en que ya no tienen ese
protagonismo pasan a ser los ayudantes los que tienen su papel principal, en la fiesta; desde la antigüedad están recogidos y se
representan los toros en las cuevas, el
toro se identifica con las deidades, se diferencia que el toro no rehúye a la lucha,
el toro vuelve a embestir, el toro
cuando nace lo primero que hace es embestir, el toro después de picado vuelve al caballo, le da ese toque de divinidad por eso aparece
como deidad, aparece hace 18000 años a.c.
en una representación; lo mismo que
actualmente ciertos pueblos nativos muestran su madurez cazando ciertos
animales salvajes, en su momento el
dominar al toro era demostración de valor, había que cazar un toro, los hechiceros invocaban al toro; antes de ir al caballo en el 17 había toros en
zonas de centro Europa, en Polonia en
Alemania, en el XVII surge la fiesta de los toros, se empieza la selección en el siglo XII ya
había apartaderos (grandes extensiones que los señores tenían los toros para guardarlos y que no se mezclarán con las
mestas y otros animales de la
trashumancia) en las dehesas se
guardaban los toros para la caza, las
cacerías duraron hasta el XVII, los
Borbones en el XVIII lo aborrecen y también la nobleza el toro pasa por
periodos de crisis, se desvincula la
monarquía, serán los servidores los que tomen protagonismo, por este motivo se
perdieron las castas como Gallardo, Cabrera, Vistahermosa, Morucho las ganaderías con su
propio encaste se han perdido, los
encastes de otras; para Juan Belmonte
propuso las suertes menos de capote que fue Joselito, también la suerte de
matar; a partir de Vistahermosa surgen
las castas actuales, las aristocracias
se hacen ganaderas el rejoneo equivalía a prepararse para la guerra y el
ejercicio militar, la cofradía de San Hermenegildo,
ahora Real Maestranza; en el siglo XVIII mantiene mantienen ciertas
castas pero hasta Belmonte y Joselito; la casta Cabrera continua con Miura y la casta
Gallardo en la divisa de Pablo Romero; PALCO
de la plaza es obra de Cayetano de Acosta, empezaron haciendo 12 arcos, después se fue terminando el cerramiento; la plaza la termina el padre de Juan Talavera
y lo empezó Vicente de San Martín, es un
ruedo irregular ovalado; los tendidos
son regionalistas; capilla procedente del
convento de Regina Angelorum, del siglo XVII, hay una reja diseño de Pedro Roldán; el triunfo en Sevilla se mide por el toque de
música con el capote ( Curro el día que yo lo vi y que llevo el toro al centro
de la plaza, 13 000 personas aclamándole );
en el XIX las plazas importantes eran Madrid, Puerto de Santa María y Cádiz, (hay otra reja en la calle Tetuán, en la tienda de tejidos) CARTELES a principios del XIX mucha repercusión, el gremio de beneficencia; Gallito; Urkiola desarrolla la plaza de la Monumental
con hormigón y se vino abajo por exceso de peso; Juan Talavera y José Espiau dejaron de
hablarse durante 20 años, pero se reconciliaron para el diseño común de la casa
de la viuda de Aníbal González; los
toros se crían con la madre durante 8 meses, antes de 2 años se les hace el acoso y derribo
y se compruebe su bravura, en los 4 años
se ve la valía, un toro cuatreño; el rey
es el Augusto Hermano Mayor de la Real Hermandad Maestranza de Caballería; la COLECCIÓN obra EL
QUITE ( 1867) de Fortuny el
caballo derribado (corridas con muerte de 18 caballos) , Fortuny vive en Roma y
se enamora de la hija de Madrazo, conoce
los toros, alrededor del motivo
principal está difuminado, es abstracto,
fue innovador, le llamó manchismo; CERÁMICA, ABANICOS con iconografía taurina, LA PLAZA
DIVIDIDA para los medias espadas, se toreaban 8 toros y los dos últimos se
le cedían a los sobresalientes; PAQUIRO venían a verlo los zares de Rusia; LA MUERTE DEL
COLI (1964) Carmen Laffón, banderillero del Puerto de Santa María, murió el
15 de agosto, en esa fecha es cuando se lidian más toros; los grabados con AGUAFUERTES DE TAUROMAQUIA de Goya ; MUERTE DE PEPE HILLO inspiró a Picasso, Pepe Hillo le siguió en fama a Paquiro ¡¡¡se me caen las llaves y una extranjera me
las dio y le di las gracias en inglés ¡!!! ; toros domados en San Bernardo, primera escuela taurina; Costillares su padre era matarife en el
matadero de San Bernardo , vendía costillas; Costillares establece el uniforme, las cuadrillas llevadas por los toreros, matar de frente y a pie, inventa el calzón, la chaquetilla corta, establece condiciones; Costillares Pepe Hillo y Paquiro eran ídolos del
momento; NOBLE
A CABALLO (1920) Santiago
Gutiérrez de la Vega PICADOR Rodríguez
Guzmán ; viajeros románticos como Dumas, John Phillip,
Richard Ford se interesan por la temática taurina, EL TORO
LEVANTA EL CABALLO obra de John Phillip , tiene muchos cuadros en la
Royal Gallery de Londres ( era el pintor preferido de la reina Isdabel II , el
marido le regalaba un cuadro de este pintor cada Navidad); EL COLEO José Benlliure
coger por el rabo; PAISAJES CON TOROS Manuel Barrón paisajes idealizados , algunos
de estos pintores no aparecen en el Museo de Bellas de Sevilla; José Elda, UN LANCE EN
LA PLAZA DE TOROS (1880) José Jiménez Aranda caballo huyendo tras
ser embestido y su hermano Luis, acaban,
con él costumbrismo romántico y plasman
ahora la realidad ( sillas caídas) pintura
de casacones (le quita la ropa de la época y le pone casacas) también lo hace Fortuny; plaza inconclusa desde el tendido 5 o 7
viviendo viendo la Catedral; lenguaje
corporal lo inventa Murillo; TOROS ensabanado, bragados, colorados bermejos, casta Cabrera; MUSEO cabezas para usar en los lances de juegos
ecuestres y las ensartaban; LA COGIDA DE MUERTE DE PEPE HILLO Lucas
Velázquez , torero asustado y el toro Barbudo cornea en el suelo y lo levanta; COSTILLARES de
Lucas Villamil; escuela rondeña es más
clásica, la etapa de oro con Costillares
y Pepe Hillo; la etapa de plata Paquiro
y Lagartijo; la etapa de bronce
Juan Belmonte y Joselito El Gallo (José Gómez Ortega) el traje de luces de 13 años, la madre la señá Gabriela, dos veces enviudada
de toreros, El Gallo hizo la mili en la
Borbolla cuando estaba de responsable del cuartel el padre de Cernuda, era el militar al mando; fotografía influye
en la pintura; Baldomero Romero Resendiz
; Alfonso Grosso ; Francisco Maireles ; PICADOR (1965) Paco
Cortijo ; cultura taurina en Francia (la Camarga) y en Hispanoamérica
FICHA ATRIUM
LA TEMÁTICA TAURINA EN EL ARTE El toro de lidia designa a los machos de una
población bovina criada para su empleo en espectáculos taurinos. Procede de
razas autóctonas ibéricas que desde tiempo inmemorial propiciaron la
tauromaquia, y se distinguen por unos instintos atávicos que se definen en la
«bravura», así como por su gran cornamenta y potente aparato locomotor. Deriva
del tipo uro, subespecie del Bos primigenius primigenius, res de buen tamaño
que en tiempos fue cazado en toda Europa, del cual han quedado testimonios
plásticos desde el paleolítico. Si bien el toro desapareció del resto del
continente durante el XVII, no sucedió lo mismo en la península, donde ha
permanecido de forma ininterrumpida hasta la actualidad. Los documentos más
antiguos que avalan las fiestas de toros en España datan del año 1215. No
parece que en la Edad Media existiera una selección especial, aunque se
mantenían en cautividad por los señores feudales con propósitos de cría. En las primeras manifestaciones artísticas de
la historia, por el 30000 a. C.,
aparecen figuras de toros localizadas en lugares inaccesibles como la
cueva de La Pileta en Benaoján (fig. 1) o de Lascaux en la Dordoña.
Posteriormente e influenciada por Egipto, nació en Creta una cultura que generó
un amplio registro de escenas taurinas, casi todas pintadas al fresco en el
palacio de Knossos, conjunto que contó con un lugar exclusivo para estos
festejos. En la península las figuras de
toros abundan desde los íberos (s. VI a. C.), siendo frecuentes en el arte
medieval y renacentista, aunque será en el
XVII cuando la nobleza se vincule a la fiesta y las escenas taurinas en
pinturas y estampas reflejen la importancia social que adquirió en esa época. A
fines del XVIII Francisco de Goya extenderá el gusto por el toreo a pie, si
bien la gran eclosión de la pintura taurina llegará en el XIX gracias a los
viajes que hacen por España artistas extranjeros. Es ahora cuando la plaza de
Sevilla se convertirá en un referente mundial figurando en multitud de
lienzos. Las vanguardias artísticas del
XX se ocuparán ampliamente de este género, siendo Picasso su mejor
intérprete. LA PINACOTECA DE LA REAL
MAESTRANZA La colección pictórica de la
Real Maestranza se conforma principalmente en base al mecenazgo de la propia
institución, sumándose a este bloque otro menor fruto de donaciones y
adquisiciones en el mercado del arte. El primer lote, expuesto en los salones
de la sede social que Aníbal González proyectó en 1927 junto al coso taurino,
está integrado mayoritariamente por retratos de la familia real y de hermanos
mayores y tenientes de la institución. El segundo, compuesto por carteles,
estampas, dibujos y pinturas de temática taurina, se localiza desde 1989 en el
museo dispuesto bajo el graderío de los tendidos impares de la plaza (fig.
2). Por ser el retrato un género ya
estudiado en otras sesiones del presente curso, nos centraremos ahora en el
comentario de un puñado de obras del segundo bloque que estimamos singulares
por distintas razones. Traemos en primer lugar El quite, pequeña tabla de hacia
1867 firmada por Fortuny. La obra testimonia la afición del genial artista de
Reus por la fiesta, que desde fecha muy temprana le sedujo por sus valores
plásticos, mezcla de elegancia, drama y brutalidad, aspectos que, en sus
manifestaciones más pintorescas, llamaron
en su tiempo la
atención de artistas extranjeros, de los que Manet fue máximo ejemplo.
Frente a ellos, Fortuny supo ahondar en una interpretación más genuina, que
bebe en la obra de Goya. A este respecto, resulta interesante observar cómo en
todas sus escenas taurinas deja a un lado el virtuosismo preciosista habitual
en sus obras destinadas al comercio, con las que logró fama extraordinaria en
Europa y América, para desarrollar un lenguaje más íntimo y directo, de
absoluta libertad pictórica, logrando cotas de un atrevimiento expresivo que
llega incluso a sobrepasar las conquistas impresionistas, de máxima vanguardia
en esos años, para alcanzar los límites mismos de la abstracción (fig. 3). En
la línea de lo comentado sobre la atracción que lo taurino ejercía en los
pintores extranjeros, citamos Suerte de varas (fig. 4), obra del inglés John
Philip, que encontró en Sevilla un filón inagotable para atender la demanda de
temas exóticos que por entonces triunfaba en Europa. Visitó la ciudad varias
veces, convirtiéndose desde 1852 en uno de los pintores preferidos de la reina
Victoria, cuyas adquisiciones al autor todavía hoy se exponen en la Royal
Collection de Londres. Hacia 1870 surge en Sevilla una pintura que se aleja de
lo romántico para inspirarse en la realidad, en episodios costumbristas
protagonizados por todas las clases sociales. José Jiménez Aranda fue uno de
sus más exitosos intérpretes, creando con acierto una gran variedad de escenas
taurinas. Su obra más popular de esta temática es la que se conserva en la
colección Thyssen de Málaga denominada Un lance en la plaza de toros, que firmó
en 1880. El episodio refleja lo acontecido en la Maestranza después que un toro
acometiese al picador y su caballo quedase suelto galopando por el ruedo. Ello
provoca un enorme alboroto en el público de los tendidos y también en el palco.
Recreado en primer término, capta el asombro de los espectadores que
contemplaban la faena. Otra versión de esta pintura se conserva en el museo de
la Maestranza, repitiendo exactamente la escena con la diferencia que los
personajes van vestidos a la moda del siglo XVIII (fig. 5). De especial
interés, por la trascendencia que la historiografía del arte otorga al legado
de su autor, es un dibujo de 1963 titulado Asunto taurino (fig. 6), firmado por
el francés Jean Cocteau, poeta, novelista, dramaturgo, pintor y cineasta,
máximo exponente de las vanguardias en París. Fue ejemplo de autor
inconformista, esteta y brillante. De esa iconoclastia nacen sus viajes a
España, donde intimó con figuras como Luis Miguel Dominguín o Picasso, y su
culto al toreo, esa fiesta identificada con la España racial que le inspiró un
importante ensayo y muchos dibujos, de los que este que comentamos es un magnífico
ejemplo. Terminamos este breve repaso con Picador (fig. 7), de Francisco
Cortijo, autor de gran personalidad que se enfrentó abiertamente a la dictadura
y a la mayoría de sus maestros, que terminaron expulsándole de la facultad de
Bellas Artes. Su creación artística estuvo con frecuencia impregnada de una
visión dramática de la realidad, reflejada en los distintos temas taurinos que
realizó, muchas veces retratando a los miembros de su familia vestidos de
torero. Muestran siempre una sarcástica sonrisa propia de aquellos que están de
vuelta de todo y nada esperan de la vida, con un sentido derrotista propio de
los perdedores.




