Martes 24-2-26 (VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN
ICONOGRÁFICA ; BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA : . LA PINTURA DE HISTORIA /
ATRIUM / Emilio Rubio / Palacio del Alcázar de Sevilla construido, en sus inicios por Abderramán III, en el 914, antes estaban en la casa Olea , en un alcázar
más palaciego que defensivo, actualmente queda visible la Sala de la
justicia y los sillares romanos aprovechando la muralla romana que se
desmanteló y sirvió para la construcción del Alcázar para protegerse de los
propios sevillanos, en aquel tiempo
estaba gobernando una familia yemení, estuvo en el poder y fueron expulsados, los
abadíes empiezan a usar este edificio como Palacio Real, los abasies de Túnez son los que están en el
Alcázar cuando llegan los cristianos; Al
Zafat, visir del sultán de Túnez, Alfonso X y Pedro I y los Reyes Católicos
fueron haciendo ampliaciones, la que se
ve desde desde la plaza de armas es de estilo nazarí, por la alianza que existía con Mohamed de
Marruecos, aparece la heráldica castellana entre las grafías islámicas; con Fernando
III vino el 40% de tropas musulmanas y en el repartimiento hay 5 reyes
musulmanes; las atarazanas y la casa
de contratación de 1503 (cobraban 1/5 de la huchaca) de la corona, era una posibilidad de alianzas comerciales
con mercaderes de otras nacionalidades, como ejemplos de súbditos cristianos que
estaban al servicio de los jefes y reyes musulmanes: Rodrigo Diaz de Vivar El Cid Campeador y Alonso Pérez de Guzmán don Fadrique
y el Infante Enrique de Castilla también estuvieron al servicio de los reyes
islámicos, recintos de la Casa de Contratación
hasta 5 ampliaciones, donde el cuadro VIRGEN DE LOS NAVEGANTES y el Cuarto del Asistente
(alcalde de la ciudad) la ciudad se gobernaba por un concejo civil, empezaron 24 y llegaron a existir 41, (para recaudar dinero), el asistente estaba puesto por el rey, hasta Sánchez
Arjona que fue el último, su casa
estaba en el Alcázar, también estuvo de
asistente Pablo de Olavide; los
almohades en 1161 dan entrada a los genoveses, los genoveses jugaban a dos bandas y eran
envidiados, LA VIRGEN DE LOS NAVEGANTES (Alejo Fernández) 1531; tiene a la derecha los impulsores del comercio
de América a la izquierda a Cristobal Colón y los hermanos Pinzón,
la Virgen protege a marinos, gobernantes e indígenas, es un “folleto” de los méritos de la expansión
naval y evangelizadora, había tráfico de
esclavos y comercio de oro de Guinea, estos
dos ingresos influyen en las victorias españolas contra los portugueses,
obligan a los marinos de Palos a que cedan unas plazas que habían pasado a ser
el dominio portugués, se negaron a ceder
las plazas y a cambio tuvieron que ceder las naves para la expedición de Colón,
marineros de Palos iban sin cobrar y hay
hasta tres 3 motines, después de uno de ellos, Colón dice que tardarán 2 días
en llegar, Emilio dice que Colón ya
había estado antes en América, aparecen
en el cuadro Juan de la Cosa y Vicente Yáñez Pinzón, Fernando III el Santo, el hombre de bonete rojo es el emperador
Carlos ; Sancho de Matienzo es el tesorero real de la Casa de Contratación,
el cuadro de Alejo Fernández obra
maestra del Renacimiento, importante una
obra hecha para el sitio y expuesta en el sitio para el que se hizo; arriba a
la izquierda SAN SEBASTIAN , arriba a la
derecha SAN TELMO, abajo a la izquierda SANTIAGO, abajo a la derecha SAN JUAN , en la parte baja
del cuadro, TIPOLOGÍA DE EMBARCACIONES ; PINTURA
DE HISTORIA LAS POSTRIMERÍAS DE SAN
FERNANDO del año 1887, de Virgilio Mattoni, ya es de los últimos
tiempos de la pintura histórica, impera el realismo, son escuelas estilísticas que van a su aire, la movilidad por Italia y París, Virgilio Mattoni, viaja a Roma coge de
referencia a Villegas y a Jiménez Aranda empieza un cierto
modernismo, se mezclan estilos, el
realismo vendría a acabar con la pintura de historia y las pinturas de género; Virgilio Mattoni era más pintor
religioso; García Ramos y el
impresionismo está ya apareciendo el cubismo empieza en 1908, García Ramos , el costumbrismo pero con
el acento realista, pintura de historia interesante
por él formato, no tiene el formato
burgués, costumbrista y de género, hace referencia a formas de vida ya casi
desaparecidas por lo industrial, ingleses y franceses extienden lo de España en
clave andaluza, los temas religiosos ya se
habían acabado en Francia, Inglaterra y Alemania, aquí la artesanía estaba plenamente vigente; ahora el costumbrismo tiene toques
regionalista, pintura histórica impulsada por dos aspectos ● por el estado oficial
por los alumnos de la Academia de pintura en Roma, los alumnos en las academias de Roma tenían mucha
fama, dibujo del natural no es fácil
hacer un perfil del siglo XIX, las
instituciones (ayuntamientos, diputaciones) le pedían los temas concretos reales, academias de arte pensionan y pedían cuadros
cada cierto tiempo y también impulsadas por ●
las exposiciones de 1816 a 1837 se dan medallas nacionales otorgadas
como premios también 10.000 reales, incluso podrían dar medallas de Honor; Virgilio
Mattoni alumno de Eduardo Cano y tuvo influencias de Fortuny, pintura de casacone , historia encargada por
Ayuntamiento de Sevilla: La batalla de las Guadarras, espíritu patrio, sucede a los nacionalismos, en la guerra de Cuba Joaquín Costa y el
regeneracionismo, se proponen exaltación de los valores patrios, no solo en España surge el nacionalismo, las naciones buscan su identidad, Pintura de Historia, Joaquín Sorolla
tiene que hacer una pintura de historia con el entierro de Cristo, pero los
académicos la ridiculizaron y Sorolla la destruyó; LAS POSTRIMERIAS DE SAN FERNANDO Fernando III el Santo ha saltado de la
cama, a la izquierda un monje dominico, como monje mercedario (alfaqueque se dedicaban
a la negociación de la liberación de cautivos y sustituidos por mercedarios y
trinitarios); en el suelo aparece en la
corona, la Lobera (la espada de Fernando
III) y el cetro; aparece la Virgen de
las Batallas, hijos de Fernando III el
Santo, tras las lámparas de aceite
Virgen de las Batallas, era portada en
las batallas de Andalucía; Fernando III hijo
de doña Berenguela y nieto de Alfonso VIII ( el de las Navas de Tolosa) Alfonso IX no quería que los reinos de
Castilla y León estuvieran bajo la misma persona; Fernando III el Santo casa con Beatriz de Suabia,
vinculada con el Sacro Imperio Romano y
el emperador de Bizancio, Fernando III tiene
que luchar para conseguir el reino de León, Fernando por su ser medio ilegítimo tenía
muchas revueltas; los Haros y otros; Fernando tenía aliado a Jiménez de Rada
el obispo; en el cuadro aparecen los
hijos Fadrique, (le encargan que vaya a por el ducado de Suabia, Alfonso X aspira a territorios ; Alfonso aspira
al “fecho imperio” ( Sacro Imperio) y no
lo consigue; relaciones de Fernando III y
Alfonso X las rebeliones de Galicia, hijo Infante Fadrique, hijo Infante Enrique, Beatriz de Suabia no estaba de acuerdo con la
Catedral románica de Burgos y Fernando III encarga una nueva Catedral gótica, cuando queda viudo de Beatriz de Suabia casa
con Juana de Ponthieu , Fernando III tuvo 10 hijos con Beatriz de Suabia y 5
hijos con Juana de Ponthieu; también aparece el arzobispo Raimondo, Fernando III
pide el viático, dice la frase “ ( ) me diste
reinos que no tenía ( ) ofreciéndote mi alma “ hijos de Alfonso; un subdiácono con libro ; Enrique se va a
luchar a Sicilia, en la guerra de güelfos
y gibelinos, Enrique y los amores con su
madrastra Juana de Ponthieu a Enrique se le ejecuta por apoyar a Sancho, ejecutado
a garrote vil, “afogado”; Juana se pone a favor de Sancho y encuentra de y en
contra de Alfonso X Juana busca Fadrique busca a Enrique y Fadrique ellos eran
hijos de Beatriz de Suabia, Juana de Ponthieu
postrada, los hijos que están junto al
altar, las 6 velas, el báculo aparece el almirante Bonifaz; en la
pintura histórica …¡¡ cuántos más
personajes haya en un cuadro, mejor ¡!!
FICHAS
ATRIUM
LA PINTURA DE HISTORIA
Los orígenes de la pintura de historia podemos buscarlos en
el siglo XVIII, y aún antes, cuando algunos pintores, casi siempre por encargo,
comienzan a realizar obras que evocan nuestras pasadas grandezas, pudiéndose
citar a modo de ejemplo el Episodio de la Batalla de San Quintín de Lucas
Jordán o la Rendición de Sevilla, de Flipart, los dos en el Museo del Prado. La
propia academia de San Fernando, creada en 1752, elige con frecuencia temas
históricos para los concursos de los artistas pensionados en Roma, como en
1758, cuando propone el tema del repudio que don Alfonso el Batallador de
Aragón hizo de su esposa doña Urraca, o en 1790, cuando Vicente López ganaba el
premio con un lienzo de Los Reyes Católicos recibiendo a los embajadores de
Fez, conservado en el museo de esta Institución. La pintura neoclásica del
francés Jacques-Louis David impulsará el gusto por el género histórico, hasta
el punto de extender entre los académicos su primacía sobre cualquier otro
asunto. El romanticismo, que ensalzará los valores tradicionales, colocará
también el tema histórico en el cenit de la pintura, situando los temas de
historia medieval, épicos y líricos, en las más altas cotas de la producción de
nuestros pintores. Así, el nacionalismo y el historicismo, los dos pilares
básicos del movimiento romántico, serán también las bases de la pintura de
historia. Los artistas españoles vinculados al citado David, como José
Aparicio, los Madrazo o Juan Antonio Ribera, deben ser considerados como los
pioneros del género histórico en el XIX. Lienzos como El hambre de Madrid de
1811, de Aparicio o La Muerte de Viriato de José Madrazo deben ser tenidos como
los primeros resultados de esa nueva conciencia “histórica” que hará despertar
en nuestros pintores las complejas vicisitudes por las que pasa el país. Otras
obras realizadas en aquellos años, como Los fusilamientos de la Moncloa o El
dos de mayo, ambas de Goya, fueron entonces consideradas como “testimonio
histórico” más que como pintura de historia. Pero será en la segunda mitad del
XIX cuando nuestro género alcance sus cotas más altas, siendo potenciada por el
importante aliciente que para los pintores supuso la creación de las
Exposiciones Nacionales. En estos certámenes los temas de la exaltación
nacional prevalecerán, y así, desde la primera de 1856, el género alcanzará un
auge que tendrá su cenit entre 1864 y 1866, cuando compiten las obras de
Eduardo Cano contra las de Eduardo Rosales, José Casado de Alisal o Luis de
Madrazo. Tras un breve declive la pintura de historia vuelve a resurgir en 1878
gracias a Francisco Pradilla y a su obra Doña Juana la Loca, que se hace con el
principal galardón, la Medalla de Honor, que comportaba un premio de 10000
reales, categoría que, si no aparecía una pieza excepcional, se solía dejar desierta.
En años sucesivos, 1881, 1884, 1887 y 1890, todas las primeras medallas se
otorgaron a pinturas de historia. Junto a este certamen también supondrá un
impulso a la temática histórica la creación de la Academia de Bellas Artes de
Roma, que contará con hasta cuatro pensionados para la pintura de historia. De
esta forma será el Estado el gran impulsor del género, pues las obras debían
ser de gran formato, coloristas y con multitud de personajes, algo que quedaba
por lo general fuera de las posibilidades de los bolsillos particulares. El
tema comienza a decaer a principios del XX por la opinión contraria que sobre
el mismo vertieron intelectuales como Unamuno.
LA PINTURA DE HISTORIA EN EL REAL ALCÁZAR La Virgen de los
navegantes, tabla realizada por Alejo Fernández hacia 1531 (figs. 1, 2 y 3), no
se trata como tal de una pintura de historia, pues este género, como ya hemos
visto, aparece más tarde, pero debe considerarse un precedente, pues se
pretenden resaltar algunos de los logros de la política española del XVI, en
este caso la exploración oceánica y la evangelización del Nuevo Mundo, hasta el
punto de haber sido considerada como «la afirmación más plena de la ideología
española oficial» de su tiempo. La Virgen aparece sobre una bahía que une
continentes, y bajo su manto quedan protegidos barcos, tripulantes e indígenas
(medio desnudos, en segundo plano). A su izquierda aparecen Colón (con
vestidura dorada) y los hermanos Pinzón (con capa roja), mientras que a su
derecha vemos a Fernando el Católico, Carlos V (con bonete rojo) y Sancho de
Matienzo (con hábito negro), primer tesorero de la Casa de Contratación. Las
postrimerías de Fernando III, el Santo, lienzo realizado por Virgilio Mattoni
en 1887, constituye una de las mejores pinturas de historia conservadas en
Sevilla (fig. 4). Es propiedad del Prado, que lo tiene en depósito en el Real
Alcázar. Virgilio fue alumno de Eduardo Cano en Sevilla y de Fortuny en Roma.
La influencia de este último será determinante en sus grandes lienzos de
historia. A su regreso en 1874 participó asiduamente en las Exposiciones
Nacionales, y obtuvo segunda medalla en la de 1887 con la pintura que nos
ocupa, sin duda su obra maestra, que describe la agonía del rey según la
Crónica de España escrita por Alfonso X, siendo buen reflejo de la religiosidad
y el romanticismo que inspiró toda su producción. Mattoni quiso inmortalizar en
esta pintura, que iba a suponer su carta de presentación en la corte, un
argumento de la historia de España que tuviera una vinculación con su Sevilla
natal, narrando en este episodio los momentos previos a la muerte del rey el 30
de mayo de 1252 en el Alcázar hispalense. En su agonía, Fernando III acaba de salir
del lecho vestido con un camisón blanco y cae de rodillas al suelo ante la
visión de la Sagrada Forma que alza el arzobispo don Remondo, vestido de
pontifical. A los pies del monarca, sobre un cojín, descansan corona, cetro y
espada, símbolos de su realeza, copiados de los existentes en la Capilla Real
de la Catedral. En primer término, a la derecha, la reina doña Juana se
desploma sobre su reclinatorio mientras la contempla compasiva una de sus
damas. Al fondo, tras un arco polilobulado, se abre una capilla en la que se
adivina un altar con la Virgen de las Batallas, imagen que llevaba el rey en el
arzón de su montura, también conservada en la seo hispalense. Junto al muro,
arrodillados, otros personajes que podrían identificarse con los infantes Alfonso,
Juan, Felipe y Leonor. Quizá el mayor acierto de esta lograda escena resida en
la tensión dramática conseguida al disponer su composición en un formato tan
rectangular, situando en sus extremos los protagonistas de su desarrollo
argumental, definidos en la frágil figura del moribundo y la hostia que levanta
el arzobispo con solemnidad, ante la que el monarca cae rendido, subrayándose
con ello la supremacía aplastante de la religión sobre los poderes mundanos,
quedando sus símbolos relegados a meros objetos inservibles en el suelo. El
manejo efectista de la luz acentúa el carácter truculento del episodio, aunque
también proporciona algunos de sus más bellos efectos plásticos en fragmentos
como los magníficos juegos de contraluces entre las figuras situadas bajo el
palio e iluminadas desde abajo con el cálido resplandor de las velas.


.jpg)




No hay comentarios:
Publicar un comentario