FOTOGRAFÍAS DE ANA DURAN
(EXC) Maravilla de excursión a La Dehesa de Abajo ( no pudimos
acudir a la suelta de aves de la Dehesa de los Pájaros, pero había tanta gente
que hicimos bien en continuar y llegar a la Dehesa de Abajo ), espacio de
marisma, lindando con los arrozales , rico en fauna ( vimos cigüeñas, vacas,
flamencos, patos) y flora propia de estos lugares (acebuchales, olivos, encinas
, pinos ), fue una experiencia muy reconfortante después de tantos días de
lluvia , el campo estaba a reventar de vida , sobre todo había muchísimas varitas
de San José que nos recordaron los tiempos felices de las vivencias en La
Atalaya con nuestros hijos ; Mami estuvo disfrutando muchísimo haciendo
fotografías y yo estuve
haciendo un par de acuarelas ( como detalle simpático, para tener más accesible
el bote del agua, clavé un palo en el suelo, puse el bote, con bastante
inestabilidad , pero la suficiente para que no se cayera y yo pudiera tenerlo
accesible para mojar el pincel )
LA DEHESA DE ABAJO (PUEBLA DEL RÍO) MARISMAS DEL GUADALQUIVIR
(TEXTO EXTRAIDO DE LA PÁGINA DEL AYUNTAMIENTO DE LA PUEBLA DEL RIO ) La Dehesa de Abajo es un espacio
protegido de singular belleza, que atesora unos valores naturales de excepcional
interés. Joya de la corona del patrimonio
natural de La Puebla del Río, que aporta territorio a casi una decena de figuras
de protección, se dice de esta finca de propiedad municipal que es una Doñana en
miniatura, fácilmente accesible, ya que alberga casi todos sus ecositemas, aunque
sin playas ni dunas. Naturaleza protegida
Aljarafe y Marisma. Dehesa y humedal. Forma parte de la zona de contacto entre
las estribaciones más meridionales de la comarca del Aljarafe y las marismas del
Guadalquivir. Al combinar monte mediterráneo y hábitat de marisma, la riqueza botánica
y faunística es sobresaliente. Podemos distinguir en la Dehesa tres espacios diferenciados,
pero muy complementarios: el humedal de la laguna de Rianzuela, la dehesa de acebuches
y el bosque de pinar. El arroyo Majalberraque atraviesa de norte a sur el
Aljarafe, desembocando en el lucio o laguna de Rianzuela, humedal marismeño
de alto valor ecológico, que guarda una íntima relación con Doñana. La configuración
actual es artificial, resultado del manejo hídrico para control de avenidas. En
el lucio podemos observar una gran cantidad y variedad de aves acuáticas, ya sean
de invernada o en periodos de reproducción. Especies de buceadoras, zancudas, limícolas...
forman una ruidosa comunidad, variando según la hora, la época del año y las condiciones
hídricas o climatológicas. Entre los ejemplares que podemos contemplar sin molestar,
desde los observatorios o plataformas instaladas, destacan flamencos, pollas de agua, somormujos,
fumareles, espátulas, patos colorados y azulones, zampullines colorados y chicos,
agujas colinegras, las amenazadas focha moruna y cerceta pardilla, e incluso ocasionalmente,
otras tan interesantes como el pato malvasía, considerado en peligro de extinción.
El estudio de su lecho permite interpretar los usos y aprovechamientos que la civilización
ha hecho de la comarca, ya que el intenso proceso de transformación de su vecina
marisma ha respetado siempre su imponente presencia. La maravillosa laguna de
Rianzuela, que hoy aporta personalidad y una vida ornitológica incomparable
a Dehesa de Abajo , encierra entre sus sedimentos buena parte de la historia del
Aljarafe. En el acebuchal se encuentra la principal colonia de cría de cigüeña blanca de toda Europa.
Un verdadero espectáculo. La presencia del conejo, aunque no pasa por su mejor época,
ha propiciado en los últimos años que esta Reserva Natural se haya convertido en
hábitat fundamental para el incremento de población de lince ibérico, siendo uno de los principales
territorios de cría. En el pinar abundan nidos de aves rapaces como los milanos o las águilas calzadas,
y no es difícil divisar otras rapaces como los cernícalos, ratoneros o rapaces nocturnas. Dehesa
de Abajo también alberga ejemplares de alcornoque y encinas, o colonias de especies
herbáceas o invertebrados, difíciles de observar en otras latitudes. La mayor parte
del monte fue declarado Reserva
Natural Concertada en el 2000 por “reunir condiciones ambientales y ecológicas
de excepcional interés”. Forma parte de la Red Natura 2000, contando con la protección
de la Unión Europea, que la declara Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)
y Zona de Especial Conservación (ZEC) Doñana.
Espacio de usos tradicionales sostenibles Dehesa de Abajo es un Monte
de Propios donde se compatibilizan usos tradicionales de una dehesa, con la observación
de aves o el disfrute del medio natural. La historia de la Dehesa de Abajo representa
buena parte de la memoria e identidad cultural de La Puebla del Río. Desde
su fundación medieval, los archivos guardan memoria de cómo el Concejo de esta villa
de realengo se desplazaba en pleno al menos una vez al año, cuidaba diligentemente
el aprovechamiento de sus pastos, ordenaba trabajos de amojonamiento o de arreglo
"de su calçada"; seleccionaba el ganado o contrataba a encargados cualificados
para su buen uso. Sus habitantes, "cigarreros" por evolución de "guijarreros",
por los cantos rodados o guijarros que transportaba el Guadalquivir, han habitado
sus chozas, cazado sus presas, mantenido sus caminos, pastoreado sus reses, ...
desde tiempo inmemorial. No se cortaba más rama que la necesaria para el carbón
o la chivata, pues del comedido consumo de sus frutos dependía en buena parte su
porvenir. Estos valores se han mantenido gracias al manejo responsable, durante
siglos, y aún hoy se ve reflejado en el aprovechamiento de pastos, leña, frutos,
o productos de caza, por parte de gente que la ama y la cuida. Hasta hace no mucho
tiempo, sirvió de cobijo y medio de vida a un buen grupo de familias. En esta misma
finca y en los pinares de Los Montes, llegó a haber más de 30 chozas. Hoy queda
sólo una representación de estas viviendas, una choza restaurada por la Sociedad
de Cazadores de la Dehesa, que en este coto lleva a cabo su actividad cinegética.
El acuerdo alcanzado entre esta Sociedad y el programa Life Iberlince, entre otras
muchas razones, motivan la buena salud del siempre amenazado y sensible, el majestuoso
lince ibérico. Además de la conocida como "Choza del Bala", la finca cuenta
con otras construcciones, como la Casa del Pastor, o los corrales de la cabaña ganadera
que se alimenta en sus pastos. Conformada por una presencia testimonial de ejemplares
equinos, la explotación aún conserva una cabaña bovina que, además de contribuir
al control de los pastos, convirtiéndose en valiosa aliada de la lucha contra incendios,
sirve de complemento de renta para los miembros de la asociación de ganaderos, titular
de esta actividad. El maderero es otro de los aprovechamientos de este predio municipal,
cuyo catálogo lo complementan otras actividades, ya testimoniales, como la curiosa
recolección de criadillas o trufa blanca, también llamada turma, actividad que requiere
una verdadera pericia, sólo al alcance de cabales habitantes del campo "de
toda la vida". Además de por el arroyo
Majalberraque, este espacio es atravesado por la Cañada Real del Camino de Villamanrique,
que junto a otras vías pecuarias conforman uno de los caminos más bonitos desde
Sevilla a la aldea de El Rocío. No en vano, cada primavera por este enclave pasan,
sestean o pernoctan más de quince hermandades, en su peregrinar a la Ermita. A lo
largo de todo el año, son numerosas las hermandades y agrupaciones sociales que
también peregrinan por aquí. Uso público Aunque el recreo de los habitantes de La
Puebla ha tenido, desde hace décadas, en sus cerros un destino predilecto, los cambios
de hábitos de la sociedad globalizada han modificado a la par los criterios de gestión.
Entre los años sesenta y setenta, empezó a hacer fortuna, hasta hoy, la utilización
de la construcción más significativa de la Dehesa, la conocida como Casa de La
Puebla, por parte de vecinos y vecinas del municipio, que utilizan sus dependencias
los fines de semana para jornadas de convivencia familiar, previa reserva y fianza
en el Ayuntamiento.
Ávidas de naturaleza, familias de todas las poblaciones de los alrededores,
y cada vez más de la capital, disfrutaban de la sombra de sus árboles, el canto
de los pájaros o el calor de una hoguera de leña de acebuche. La creciente sensibilización
de autoridades y ciudadanía, fue configurando un marco de ordenación que terminó
con el libre tránsito de vehículos, animales y personas, en favor de mayores parámetros
de conservación. Esas limitaciones, aceptadas ya de forma generosa por parte de
la población, han facilitado la intensificación de actividades científicas, de educación
ambiental, de turismo ornitológico, deportivo o de otros segmentos que han de regirse
por criterios de sostenibilidad. Ha de ser compromiso de toda la ciudadanía conseguir
que la Dehesa de Abajo, el espacio que la circunda y los caminos o cañadas que la
atraviesan, mantengan el óptimo estado de conservación que no siempre se observa,
para que pueda seguir dándose cabida a experiencias memorables para cada persona
que tenga la fortuna de disfrutar en estos lares de nuestro extraordinario medio
natural. Debemos considerarnos como invitados-as en este lugar tan especial, por
lo que nuestro comportamiento ha de ser lo más respetuoso posible.Para observar,
escuchar, pasear, conocer el entorno natural; jugar o disfrutar de un buen día de
campo, no es necesario molestar a sus habitantes naturales ni a nuestros semejantes.
No en vano, el recorrido por los caminos o senderos que discurren por esta reserva
permite descubrir los rastros de otros animales, algo más difíciles de ver, como
el zorro, el tejón y la gineta, que encuentran aquí una alimentación variada: algunos
invertebrados como las lombrices, pequeños mamíferos como el conejo e incluso frutos
silvestres. Configurada como un espacio excepcional para la fotografía de naturaleza
y otras actividades audiovisuales, las características
de la Dehesa de Abajo la convierten en un sugerente marco para el deporte de la
orientación, el senderismo, el nordic walking, u otras modalidades deportivas. En
la Dehesa y sus alrededores existen caminos muy apropiados para el paseo a pie,
en bicicleta o a caballo. Centro de Visitantes Anexo a la Casa de La Puebla y la
vivienda del guarda, se encuentra el Centro de Visitantes, que cumple la función
de interpretar el espacio natural, además de ofrecer a los usuarios servicios como
restauración (con una magnífica gastronomía de productos, vinos y platos de la zona),
educación ambiental, u otras actividades propias del turismo. Cuenta con un espacio
expositivo que siempre oferta contenidos de calidad relacionados con la naturaleza.
Su salón de audivisuales es ideal para completar la visión que podamos obtener de
la reserva. El Centro, que organiza cada primavera la Feria Internacional de las
Aves de Doñana, Doñana BirdFair, se ha convertido en uno de los más frecuentados
de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía. El contexto territorial vecina de la mayor extensión de arrozales continua
del mundo, despensa para la avifauna y complemento perfecto para su biodiversidad,
esta Reserva tiene una orografía que permite disfrutar de una panorámica incomparable.
Se encuentra a sólo cuarenta minutos de Sevilla y a diez de La Puebla del Río. La
Reserva Natural Concertada Cañada de los Pájaros, la Aldea de Colinas, el
Brazo de la Torre, los pinares de La Puebla y Aznalcázar, el Cortijo Palacio Los
Montes, el corredor verde del Guadiamar, Rancho el Rocío, Buena Vista, el Guadalquivir,
... se encuentran en un radio de tan sólo unos escasos kilómetros. En un segundo
anillo, Isla Mínima, Veta la Palma, el Espacio Natural Doñana podrán formar parte
de un recorrido de entre una y tres horas.
La visita puede completarse con un paseo por el núcleo urbano de La Puebla
del Río, donde se puede disfrutar de la gastronomía, admirar su Iglesia del siglo
XIII o la Torre de la Guardia, así como el Museo de Autonomía. De gran interés los
miradores al río, por sus terraplenes en terraza y panorámicas de la Marisma del
Guadalquivir y de Sevilla. En el Poblado de Colinas, en los Pinares de La Puebla,
merece la pena probar el arroz con pato y las carnes, así como su repostería, con
cuñas, cañitas y quemaítos.
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