(VISITA) LA PINTURA SEVILLANA UNA APROXIMACIÓN
ICONOGRÁFICA ; BLOQUE II: ICONOGRAFÍA SECULAR Y CLÁSICA ; FICHA 14: LA ACADEMIA
SEVILLANA CASA PINELO; LA ACADEMIA DEL ARTE DE LA
PINTURA Y LA FORMACIÓN ARTÍSTICA REGLADA EN SEVILLA / ATRIUM / Guía Emilio Rubio / PINTURA COLECCIÓN de
la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla tiene un inventario, pero no hay
catálogo; tres vías de formación de
su colección : ● galería
de retratos benefactores, directores, presidentes; benefactores en los estatutos figuran ya desde
1673, el presidente saliente era el que
paga un retrato del presidente entrante; los benefactores iban por encima otro canal de
formación de la colección que eran los ●
profesores de la Academia con temática diversa y el tercer canal es el ● concurso que convocan y
pagan instituciones de la ciudad con vinculación interesada, se sientan con las fuerzas vivas , es
obligatorio residir en Sevilla para concursar pero los académicos pueden ser de
fuera de Sevilla; como académicos
están, por ejemplo, Los Monchi, los
arquitectos del estudio Antonio Cruz y
Ortiz, los arquitectos de reconocido
prestigio internacional, como benefactores,
la Fundación Casa de Alba, la Fundación
Medinaceli y ceden a la Academia las obras ganadoras (pagadas por ellos) de los concursos, si se designan a académicos suelen regalar una
obra para la academia; la institución está entre la primera planta y el la
entreplanta de la Casa de los Pinelo, la
última propietaria la vendió por 6 millones de pesetas al Ayuntamiento de
Sevilla, pero la pagó El Corte Inglés, en los años 60, como compensación por derribar el edificio de
la parte oeste de la plaza del duque; Rafael
Manzano reúne aquí elementos de otros edificios ya derruidos de Sevilla: la escalera, los mamperlán, el artesonado, las fuentes de los patios, aquí se atesoran muchas piezas a modo de
conservación; la propietaria era la Marquesa
de Pickman; la Casa de los Pinelo
se empieza en 1489, el propietario Francisco
Pinelo era íntimo amigo del Papa, de los Reyes Católicos, de Colón, era el cabeza visible de la comunidad genovesa,
el escudo de tres piñas de Francisco Pinelo;
el solar era muy grande; los hijos de Ferancisco Pedro y Jerónimo
; Jerónimo era canónigo de la Catedral; en la calle abades había muchos “sobrinos” de
canónigos; Pedro la vende a su hermano el
canónigo Jerónimo y en 1539, este la
vende a la Catedral; las VENTANAS una de
las ventanas es original de estilo nazarita granadino, estaba de moda lo
nazarita, mucho interés por la
arquitectura; la Catedral lo alquila a
los canónigos, el arzobispado ya tenía
las casas de esta calle la alquiló Fernández de Figueroa vinculado al Ducado
de Feria, Jerónimo Fernández de Lara
hijo natural del arzobispo; Felipe de
Castilla no estaba ordenado pero era arzobispo de Sevilla, administración de las casas y del alfoz (tierras
y propiedades) de la Catedral, sobre
todo tierras, Jerónimo Fernández de
Lara propuso las YESERÍAS DEL PATIO la
galería de “uomi famosi” es un humanismo más elocuente también hay mujeres, recoge el paganismo, los hombres e intelectuales sirven de modelo
de vida, después fueron los miembros destacados
de las órdenes religiosas, por su modelo
de virtud, están recogidos tondos de Fernando
el Católico , Carlos V también mujeres, expresivo de la corriente del Renacimiento y
el y los elementos nazaritas; la casa la
ocupan los canónigos hasta el siglo XIX, la Catedral la vendió a la empresa textil del
empresario Camino ( de los almacenes Peyré, era un empleado de la fábrica Camino); la dividen en cinco apartados: la cuadra, un colegio, la fundición las de letras de imprenta, las oficinas de la casa Camino; en el año 1882 un canónigo lo vuelve a unir; Sevilla todavía es gremial vienen los viajeros
románticos: escritores , pintores los Condes de Montpensier; casa de los Pinelo era la Fonda de San Marcos,
1964 se considera un bien de interés
cultural; el ayuntamiento se lo cede a
la Junta de Andalucía y esta lo ofrece a la Real Academia de Bellas Artes; el SALÓN DE
PLENOS o sala de reuniones con artesonado muy antiguo, las escaleras con
artesonado muy antiguo, la ESCALERA se adaptó al ARTESONADO , con el escudo de la casa de armas de los Pinelo y
Torres; los genoveses son
fundamentales en la ciudad de Sevilla, los genoveses están desde 1162, Fernando III tuvo que hilar fino porque los
genoveses querían seguir teniendo importancia y poder sobre la ciudad; eran claves y Alfonso X les cedió una mezquita
donde está el actual Banco de España para los genoveses que tenían fuero propio
y la cabeza visible de esa comunidad era Francisco Pinelo [ las piñas de
los Pinelo y las medias lunas de los Torres]; RETRATOS
de los presidentes y de la Marquesa de Mérito, marquesa de Lebrija, sus fiestas muy importantes por el elenco de
invitados, Isabel de León es una de las
benefactoras de la Academia es el órgano de consulta de los temas
patrimoniales, reclamaron los cuadros
que se llevaron los franceses y que se quedaron en Madrid, se los quitaron y argumentaron como
explicación que tenían un gran papel formativo pero a la Academia se le da el
papel de policía artística; la
sala de plenos está en el entresuelo que era una ubicación muy medieval; en Sevilla dos hitos museísticos el ● patio grande de la casa de
Pilatos del siglo XVI y el ●
museo de la casa de Lebrija de doña Regla Manjón, ahora casa de Isabel de León; académicos han sido Fernando García
Gutiérrez el jesuita que se destacó en Japón y fue un gran erudito y que
cuenta aquí en la casa con un museo oriental muy interesante; José Miguel González Gómez y José la
Banda fueron profesores de Emilio Rubio; académicos honorario hay 8 de los 180 miembros
y 40 son internacionales; la Academia
tiene grandes problemas económicos pero los benefactores le ayudan; las REJA
GÓTICA de la Casa de los Pinelo; Murillo
fundador de la Academia Santa Isabel de Hungría un ejercicio de los artistas
era pintar obras de Murillo, otra vía de
conseguir formar la colección son los ●
ejercicios de los alumnos de la Academia; otra vía de formar galería son las copia; ,
aquí figura la copia de la que hay en la Caridad: “ Santa Isabel de Hungría limpiando los tiñosos” el original se devolvió en los años 20 no la
querían devolver porque era una pintura que servía de modelo para los nuevos
artistas , muy interesante el reflejo de la palangana en la cara del niño, es puro fotoperiodismo; NOMBRES DE LA ESCUELA : ● Escuela de dibujo; después la ● Escuela de Tres Nobles Artes, después con Isabel II; ● Real Academia de Nobles Artes, después se
saca la arquitectura y se le llama ●
Academia de Bellas Artes en 1892 ya tiene formación, fundación ●
Real Academia de las Bellas Artes ; Murillo lo que haría es no enfrentarse a
los gremios con asociaciones profesionales; en Italia en Roma Florencia y Venecia ya había
academias un siglo antes; Murillo toma
la idea y Francisco Herrera el mozo la impulsa,. los talleres podían tener hasta 6 aprendices
en la Academia en Sevilla los alumnos eran los maestros; las clases eran en la Lonja
de Mercaderes (de noche); Murillo y los
cercanos pagaban carboncillos, candiles y modelos (hombres y mujeres desnudos)
; La Academia no contaba con apoyo de la
corona, pero Murillo le sirvió porque no
tuvo que vincularse a los gremios, los
retratos y el mobiliario se les dio a la hermandad de San Jorge y después de a
la de San Lucas; en el siglo XVIII se
crea una Academia y es la que choca con los gremios y será germen de la
académico de Santa Isabel de Hungría se constituyen en el Alcázar; las dos Academias Bellas Artes y Buenas Letras
y posteriormente de <Medicina ; ya daba títulos en 1888 la Escuela de Bellas
Artes y en 1892 ya es Facultad de Bellas Artes; SALÓN DE
ACTOS es un museo antiguo, el marco
ovalado ya es laudatorio vemos los cuadros de Jiménez Aranda y de García
Ramos, fuimos a dos salas más con
cuadros de la colección ( Alfonso Grosso, Santiago Martínez) y la capilla (
parece ser que fue un “pastiche” de Rafael Manzano)
FICHA ATRIUM
La Academia del Arte de la Pintura, fundada en
la Lonja de Cargadores de Indias en 1660 (fig. 1), es la primera institución
andaluza dedicada a la formación artística y la segunda de España tras la de
Madrid, que data de 1603. Su aspiración principal fue instruir al profesional
de la pintura en el dibujo del natural del cuerpo humano, base de lo que se
entendía como “buen arte”. En sus estatutos no se recogen alegatos para
argumentar el carácter liberal de la profesión y, por tanto, aspirar a la
exención de impuestos; tampoco ansió monopolizar los encargos públicos ni
conceder títulos. En esta línea y al contrario de la madrileña, no aspiró a
convertirse en centro de formación alternativo al taller gremial, pues para
ello debía superar dos importantes obstáculos: la propia objeción del gremio
ante posibles injerencias en sus competencias y, sobre todo, la carencia de
viabilidad económica. De hecho, varias circunstancias nos indican que no aspiró
a la formación integral de los pintores.
En primer lugar, no contó con un
plan de estudios para que sus alumnos adquirieran una minuciosa y completa
formación del oficio. Sus enseñanzas se ceñían al dibujo del natural, estadio
superior de la formación y, por tanto, sólo al alcance de personas ya
adiestradas y con experiencia profesional. Es decir, los “alumnos” no eran
aprendices, sino maestros con taller abierto o sus propios oficiales. En
segundo lugar, las clases consistían en 2 horas diarias (de noche) y sólo
durante 4 meses, lo que acentúa su carácter informal. Los maestros acudían al
salir del trabajo para practicar el dibujo, solventar dudas e intercambiar
experiencias. En tercer lugar no constan cuotas de alumnos ni sus nombres,
mencionándose en la contabilidad únicamente las cuotas de los maestros, de lo
que se deduce que éstos eran “alumnos” de la institución. La academia
sevillana, en consecuencia, nunca tuvo la pretensión de terminar con el gremio
y ocupar su lugar, al contrario, se advierte una colaboración entre ambas
instituciones, pues de hecho varios pintores ocuparon de manera simultánea
cargos en la hermandad de San Lucas (gremio) y en la Academia. Por todo ello,
los posibles recelos del gremio se disiparon y la academia se entendió como un
nivel superior de formación para que salgan con más perfección los que en
ella estudiaren.
La institución dejó de funcionar
en 1694, siendo refundada a instancias de Francisco de Bruna (con el apoyo de
Carlos III) en 1771, ya como Escuela de las Tres Nobles Artes (pintura,
escultura y arquitectura), estableciendo su sede en el Real Alcázar y expidiendo
títulos que, ahora sí, generan cierta discordia en el estamento gremial. En
1843 pasa a llamarse Real Academia de Nobles Artes de Santa Isabel y se instala
en el ex convento de San Acacio. Además de la docencia, impartida desde 1844 en
una nueva sección llamada Escuela de Bellas Artes, se le encomienda la
organización de una policía artística y la creación del Museo de Bellas Artes.
En 1892 se establece en el antiguo convento de la Merced y se intensifican sus
tareas culturales, que se extienden a asesoramiento urbanístico, pero, en
contraposición, pierde su condición de centro formativo al pasar esta
competencia a la Universidad. En 1980 trasladó su sede a la casa de los Pinelo,
lugar que comparte con las academias sevillanas de Buenas Letras y de Medicina.
Este inmueble fue cedido por la empresa El Corte Inglés en contrapartida por la
licencia de derribo y reurbanización del frente oeste de la plaza del Duque. MECENAZGO
Y COLECCIÓN PICTÓRICA DE LA ACADEMIA
En los estatutos de 1673 ya se
recoge la intención de iniciar una galería de retratos de todos los patronos y
presidentes de la academia, señalándose que los de nuestros dignísimos
protectores [se colocarían] en lugar superior que el de los presidentes…
y, para garantizar su realización, se instituyó que era obligación del
presidente saliente hacer un retrato de su sustituto. Los cuadros de esta serie
debieron distribuirse por la sala de trabajo tanto para adorno de sus paredes
como para salvaguardar el honor, historia y gloria de la institución. Muchos de
ellos se perdieron con el tiempo, pero otra buena parte se conserva, siendo el
mejor exponente del mecenazgo artístico que fomentó la Academia desde su
fundación. En la actualidad esta colección se distribuye por distintas
estancias del entresuelo y primera planta de la Casa Pinelo, destacando el
Salón de Actos (figs. 2 y 3) y el de Plenos (fig. 4). Esta colección de
retratos guarda estrecha relación con otras similares de instituciones públicas
o privadas generadas con el fin último de perpetuar a sus más distinguidos
miembros, como las de Diputación o el Real Círculo de Labradores, aunque por la
propia naturaleza de la Academia su catálogo incluye obras de los más
destacados artistas de cada época.
Otra importante sección de la
pinacoteca de la institución la conforman un grupo de pinturas resultado de la
donación de protectores y/o académicos. En este grupo, al contrario de lo que
ocurre con la serie de retratos, los temas son muy variados, incluyendo pintura
religiosa, histórica, de género y paisajes. Dentro de este lote destacan las
donaciones realizadas por los pintores que ingresaron como académicos o por sus
descendientes, como fue el caso de Santiago Martínez (fig. 5), habiéndose
establecido como tradición no escrita que todos los académicos realicen un
regalo tras su nombramiento. Estas piezas se localizan en dependencias
secundarias de la Academia como el despacho de la presidencia (fig. 6) o la
sala Martínez Montañés (fig. 7).
Un tercer bloque de pinturas se
conforma al amparo de los concursos y exposiciones que organiza la Academia, ya
que ésta se reserva el derecho de propiedad de las obras ganadoras en distintas
categorías. En este sentido hay que decir que los premios económicos que se
reparten son aportados por instituciones como la Real Maestranza de Caballería
o la Fundación Casa de Alba, que de esta manera contribuyen al constante
crecimiento del patrimonio de la Academia. Estas piezas pueden verse cada año
en la sala de exposiciones temporales (fig. 8).
A modo de conclusión añadimos que
el conjunto pictórico que se expone en la Casa Pinelo es sólo una parte del
patrimonio de la institución, pues las obras más importantes están depositadas
en el Museo de Bellas Artes, como el “Retrato Jorge Manuel”, del Greco, “Las
Cigarreras” o “la Casta Susana”, de Gonzalo Bilbao, “Las Ánimas del Purgatorio
“ o “José y la Mujer de Putifar”, de Esquivel, o varios retratos de Lucía Monti
pintados por José Villegas.


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